¡Septiembre!

» Por Marvin Herrera Araya - Exministro de Educación Pública

¡Se ha iniciado el mes de septiembre en el que celebramos orgullosos la independencia de nuestra Patria, nuestra vida democrática y republicana! Las viviendas y los edificios son adornados con símbolos patrios y nuestros docentes y estudiantes, vestidos con sus mejores galas, con el redoble de los tambores, notas de las liras y de los instrumentos de viento, engalanan nuestras calles y causan júbilo en nuestra mayor fiesta cívica, que el pueblo disfruta en sus comunidades.

La fiesta multicolor de los desfiles se verá acompañada con la anunciada huelga nacional indefinida, a partir de la marcha del 10 de este mes. Expresión social predecible por el malestar y las quejas del pueblo que no ven escuchados sus clamores: los pescadores bloquearon la carretera costanera, reclamando al gobierno PACPUSC trabajo para ganarse el sustento de sus familias; los agricultores y ganaderos, frente a la Asamblea Legislativa, preocupados por el encarecimiento de los costos de producción de sus actividades; los “Ubers”, frente a la barreras metálicas de la Casa Presidencial, pidiendo al cogobierno que les permita trabajar a derecho y cesen las persecuciones, y las redes sociales alimentando el disgusto y desaliento de las mayorías y animando a la gente a participar en la  programada protesta nacional del 10 de septiembre.

Como demócrata, sigo considerando que el pueblo tiene el derecho de manifestarse pacífica y ordenadamente en la calles, especialmente cuando los gobernantes no resuelven a tiempo los problemas nacionales por cálculo político, no atienden sus necesidades, retardan soluciones, lo engañan y ponen oídos sordos a sus propuestas, las que ni siquiera son objeto de leal discusión en una mesa de consenso.

Estos reclamos en calles y carreteras hacen pensar que se avecina un mes de la Patria convulso. Esperemos que el derecho democrático a manifestarse no genere violencia, cuyas posibles consecuencias las tendríamos que lamentar todos. Si los sectores decepcionados, engañados, por decisiones o silencio del gobierno, tienen el derecho democrático de expresar sus molestias, aunque sus motivos obedezcan a intereses grupales, en ocasiones alejados del Bien Común; otros costarricenses tienen el derecho a la libre circulación, la tranquilidad, la paz y al respeto a sus opiniones y decisiones. ¡Esto también es Democracia!

Es claro que el disgusto generalizado y de grupos de presión, por lo que se escucha y lee, tiene origen, primordialmente, en la desacertada conducción del gobierno PACPUSC (encuesta) que, en los últimos días, incluso, mostró inoportuna descoordinación entre su fracción legislativa, ministros y la Casa Presidencial, con el retiro del Plan Fiscal y el inmediato no retiro de este. Sin duda, la gran incertidumbre sobre el Plan Fiscal que viven las familias, empresarios, agricultores, ganaderos, empleados públicos y privados, inversionistas nacionales y extranjeros, es un mal que altera los ánimos y contrae nuestra economía. Hoy los ingresos al fisco son menores que el endeudamiento público del Estado para financiar el presupuesto de la República. ¡Altamente preocupante!

Esta razonable incertidumbre sobre adónde recaerán finalmente los impuestos, provoca que analistas y columnistas afirmen que si este gobierno PACPUSC sigue empeñado en imponer más carga tributaria al pueblo – la que podría ser a un determinado plazo en ciertos casos, mientras se supera la aguda crisis -, también tendría que hacer bien las cosas: entrarle con responsabilidad y seriedad a la reforma del  Estado, con más de 300 instituciones, algunas con similares propósitos; avanzar con firmeza en el recorte de los salarios de lujo, de las altas pensiones insostenibles, de pluses de privilegio, causa de odiosas desigualdades entre los trabajadores, elevadas dietas de juntas directivas y municipalidades; así como cobrar bien los impuestos, luchar contra la evasión, la elusión, el contrabando, la corrupción detectada en las aduanas y revisar exoneraciones. Otros priorizan la reducción del gasto público, más que su mantenimiento, previo a los nuevos impuestos, el justo cobro de los impuestos establecidos y la revisión de exoneraciones. Opinan que de haberse obrado así, responsablemente y en tiempo, no serían necesarios más impuestos como los que impulsa el gobierno PACPUSC, con los cuales afectará a las familias pobres y de ingresos medios, ocasionará desempleo en las empresas, ya anunciado, y su posible retiro de país. La mayor crítica: un gobierno mono temático, solo impuestos, sin meter seriamente el bisturí en el verdadero mal y sin tomar medidas claras orientadas a reactivar la economía nacional.

¡Situación harto difícil, compleja! Si no se aprueban impuestos, la economía del país se deteriora peligrosamente, entra en coma. Si se aprueban, el costo de vida se elevará a un nivel mayor al actual, empobreciendo a las familias de bajos y medios ingresos. Esperemos que el Gobierno, los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa y los sectores reclamantes, hagan responsablemente lo suyo y cedan parte de sus pretensiones, por el bien, la paz y la tranquilidad de los costarricenses, mientras se supera esta gravísima crisis económica y social.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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