
Por Luigi Rebecchi Pannelli
Don Jorge Vargas Cullel en su cuadro cronológico y comparativo inherente a las obras estructurales de Panamá y de Costa Rica, pone el dedo en la llaga lamentando nuestro perenne y endémico atraso; no solamente en las realizaciones de los trabajos viales, sino en casi todo lo que concierne a los proyectos de la mayoría de los gobiernos, habidos y por haber.
El CONAVI y el MOPT, no dieron la talla en todas sus actuaciones, el tiempo perdido y la plata, confirman la ineficiencia y la irresponsabilidad de todos los funcionarios a cargo quienes deberían ser reemplazados por jóvenes de “sangre fresca” (sic) y; podrían aprovechar la jubilación antes del corte en cierne de las pensiones.
De seguro a don Jorge, le quedó en la pluma; mencionar las sempiternas expropiaciones, cómplices de los atrasos en cuestión; cuya competencia y tarea pertenecen, por derecho constitucional a las mamás y a los tatas de la patria, quienes “vía Fórmula Uno” deberían erogar una ley que otorgaría un plazo, sin apelaciones de tres meses para las expropiaciones y; de cinco meses para las concesiones, “un sueño de Cannabis”.