Los costarricenses estamos muy agradecidos con las renuncias ejemplares de algunos funcionarios públicos: por ejemplo, las del último expresidente, donando parte de su salario para ayudar en algo por la pandemia, luego también, él mismo, renunciando a su pensión como expresidente, para ayudar en algo a las finanzas públicas de Costa Rica.
El último exministro del MOPT, trabajando ad-honorem todo su nombramiento y unos poquísimos diputados actuales y anteriores, renunciando también a su asignación mensual de combustible.
Siempre estaremos todos los costarricenses muy agradecidos, por su ejemplar muestra de filantropía y de solidaridad con nuestro país y con todos los demás costarricenses.
Sin embargo, en temas como la asignación de combustible mensual a los diputados, no puede ser que se siga mal interpretando la ley al seguir entregando esos 500 litros como una regalía, como si fuera una parte de su remuneración.
La ley respectiva no dice que es un regalo. Esa ley dice que es para que lo gasten en su trabajo oficial visitando las comunidades que representan. De tal manera que cada diputado debe demostrar con comprobantes, su trabajo mensual en sus comunidades.
Hace muchos años que la Contraloría General de la República o bien el TSE, debería exigir y reglamentar una liquidación, como la de viáticos, que funciona en forma similar en la mayoría de instituciones públicas, de tal manera que esa asignación de combustible deje de continuar siendo un regalo.
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