Qué viene para luego de las elecciones

La historia reciente es implacable: el PAC llegó al poder prometiendo un cambio y terminó desapareciendo del mapa político por su desconexión con la realidad nacional. Si la nueva presidenta no se rodea de los mejores asesores y se deja cegar por el eco de su propia victoria, el oficialismo sufrirá el mismo destino. En cuatro años, el arrepentimiento de quienes no meditaron su voto podría ser el motor de un nuevo cambio en la política nacional.

UN AVISO PARA LA NUEVA ADMINISTRACIÓN: No toquen los pilares de nuestra paz social. Intentar privatizar la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) o no pagar la deuda por preservar un PIB alto, (El PIB es la “Gran Foto” de la economía, ya que todo lo que implique movimiento de dinero y producción de servicios tiene una relación directa con el Producto Interno Bruto (PIB). Así el no mover dinero para pagarle a la CCSS sería encender la mecha de un estallido social cuando las personas no tengan pensiones. Si doña Laura busca gobernar para todos, debe entender que la salud pública es sagrada. De lo contrario, verá al pueblo en las calles y su mandato se convertirá en un calvario. Dios ayude a la señora presidenta, porque su éxito o su fracaso será el de todos nosotros. UN AVISO PARA DENTRO DE 4 AÑOS

Laura Fernández, la candidata oficialista, ha logrado una victoria contundente en primera ronda, capitalizando el descontento hacia los partidos tradicionales.

El fin del “voto por bandera”: una última advertencia a la oposición

Los resultados electorales del pasado domingo no son solo una cifra; son la confirmación de un acta de defunción para la política de “colores” y lealtades heredadas. El electorado costarricense ha enviado un mensaje que los partidos tradicionales parecen negarse a leer: el voto por el partido se acabó.

La victoria de la continuidad, representada por Laura Fernández, no se explica únicamente por los pocos aciertos del gobierno saliente, sino por la incapacidad de la oposición tradicional para entender que el tablero cambió. Hoy, el ciudadano no busca una insignia, busca una alternativa que rompa con las estructuras que percibe como obsoletas. El fenómeno es claro: el caudal electoral se ha trasladado hacia figuras que proyectan fuerza, incluso si aparecen sin una estructura partidaria sólida o bajo banderas de reciente creación. El ascenso de liderazgos de corte populista o disruptivo es el síntoma de una enfermedad que el PLN, el PUSC y otros grupos históricos no han querido curar.

Una coalición o el abismo

El aviso es directo: si para los próximos procesos no se logra consolidar una coalición real, bajo una bandera común y con un candidato fuerte que logre unificar el sentimiento de cambio real, la oposición volverá a perder. No importa si la gestión de Laura Fernández enfrenta críticas; la falta de una alternativa cohesionada y valiente hace que cualquier error del gobierno sea irrelevante que fue precisamente lo que sucedió con el gobierno de Rodrigo Chaves. Frente a una oposición dividida cualquier nueva bandera volverá a triunfar.

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