¿Es normal o es anormal que se vayan algunas empresas extranjeras de un país?
Es un asunto que hay que analizarlo en la dimensión correcta del entorno en que se desarrolla y en cada caso particular.
La inversión es importante para el crecimiento de la producción de un país. La inversión sin apellidos, si es nacional mejor y aún más, si viene al régimen definitivo.
Las empresas transnacionales constantemente están revalorando dónde producir (país) por medio de unos 10 factores, entre ellos: estabilidad política, estabilidad macroeconómica, independencia del aparato jurídico del político, disponibilidad de personal capacitado, seguridad interna, capacidad adquisitiva de la población, calidad infraestructura existente, acceso a otros mercados mundiales, y también impuestos aunque en menor medida. Este último no es ni por asomo el más relevante, muchas empresas todos los años llegan a la Unión Europea que tiene altos impuestos pero que cubre todos los demás factores con creces.
En el caso de Intel y Qorvo que han expresado que cierran parte de la operación en Costa Rica, operan en Zona Franca exoneradas de impuestos, por lo que esa no es la causa.
La seguridad de obtener los insumos a tiempo para producir y a un costo razonable, es fundamental. En el caso de CR esto es una falla competitiva enorme y sin perspectiva de resolverse en el mediano plazo. Un barco en Puerto Caldera, según informes de prensa, puede durar un mes esperando espacio en el muelle, lo que dispara los costos y puede hacer desaparecer toda rentabilidad de la empresa, a lo luego debe añadírsele los elevados costos de nacionalización de las mercancías.
Un gerente que debe responder a un proceso productivo mundialmente integrado, fallará en cumplir a tiempo una y otra vez, con consecuencias nefastas para la operativa global de una marca y la rentabilidad.
El encarecimiento y la vulnerabilidad del sistema de logística mundial (la cadena de suministros) después de COVID-19 obliga a las empresas a integrarse más cercanamente y juega en contra de países como Costa Rica que sólo ejecutan un pequeño eslabón de una cadena productiva larga.
Por otra parte, la inestabilidad del sistema comercial y político del mundo obliga a las empresas a modificar sus procesos productivos con el fin de reducir vulnerabilidades arancelarias y de seguridad de abastecimiento.
El grado en que un gobierno “débil de carácter” se afilie a un bloque y rechace a otro, juega de manera importante en la decisiones empresariales.
Que se vayan unas empresas es normal en todo tiempo; lo que importa es que la inversión neta crezca año a año, que el empleo aumente, y que la riqueza llegue a todos: a la gente, al gobierno, y a los encadenamientos productivos.
El tipo de cambio puede jugar algún papel pero de muy reducida cuantía, pues las empresas implicadas operan casi totalmente dolarizadas y por tal razón no requieren trasladar cuantías importantes de recursos a colones o viceversa.
En el 2014, Intel disminuyó su personal en CR en unos 1.500 personas y sólo dejó a la mitad en labores de desarrollo y prueba de productos y sistemas, pero con el paso de los años volvió a manufacturar aquí. En ese año, ocurrió que dos meses después del recorte el 98% de los cesados habían encontrado trabajo en otras empresas, pues se trataba de profesionales altamente cualificados, con alta demanda.
Con lo dicho hasta ahora por la prensa no es posible evaluar con determinación cuáles son las razones para el cierre de una parte de las operaciones de Intel y Qorvo, y tal vez no lo sabremos nunca de manera específica, pero entre lo dicho anteriormente están las razones.
El gobierno deberá actuar con rapidez para apoyar y ayudar a los cesados a reubicarse y seguir aportando riqueza a Costa Rica y, debería ocuparse de generar acciones que dinamicen la economía nacional.