¿Por qué Ottón Solís? Simple, porque el pueblo se hastió de las mentiras y engaños del PAC

» Por Dragos Dolanescu Valenciano - Diputado de la República

El día después de las elecciones, como si ya hubiera previsto la debacle electoral para su partido, Ottón Solís Fallas escribió un artículo de opinión en el diario La Nación, titulado “El porqué”, donde trata de explicar (o más bien explicarse el mismo) las razones por las cuales el partido Acción Ciudadana recibió pírricos 12.135 votos, luego de dos gobiernos seguidos.

Esa cantidad de votos es aproximadamente la mitad de los votos nulos y en blanco que se emitieron en los pasados comicios de 6 de febrero: con 88,2% de las mesas escrutadas, se emitieron 26,676 votos no válidos. Además fueron menos votos de los que se emitieron en la convención interna del partido.

¿Por qué esa derrota tan estrepitosa? Es sencillo: pese a lo que pueda argumentar el fundador del PAC, el resultado se da porque el pueblo se hastió de añorar el cambio que esperaban del Partido Acción Ciudadana. En su lugar de una política nueva y creíble, a cambio de sus votos los seguidores del PAC recibieron palo, mentiras y evidencias de más corrupción que los partidos tradicionales.

El creador del partido progresista y abanderado de un cambio en la política basado en preceptos éticos y morales superiores al resto de la oferta política del país, hoy se sostiene la cabeza con las manos, hundido en la vergüenza y haciendo un análisis postmortem del colapso del PAC.

Don Ottón, desapegado completamente de la realidad electoral, trata de convencerse a sí mismo que la lucha ética de su partido; su supuesta línea dura para evitar facilismos y simplismos a la hora de gobernar un país; su negativa rotunda en caer en clientelismo político; su “responsabilidad” fiscal como quedó evidente en el manejo heroico de las finanzas públicas en los dos gobiernos del PAC son las principales razones de que el electorado lo haya castigado al irse a buscar opciones moralmente inferiores que satisfagan sus necesidades políticas.

Pero jamás de los jamases es capaz Ottón Solís reconocer los errores costosos para el país y las decepciones que trajeron sus gobiernos al pueblo de Costa Rica.

Bien ejemplifica la académica y exviceministra de Economía Velia Govaere, en su artículo publicado también en La Nación sobre el tema, ejemplifica algunos de los engaños y desilusiones del PAC hacia sus seguidores : la farsa de Fonatel y su incapacidad de llevar conectividad a zonas alejadas del país; el sabotaje de la misma divisa rojiamarilla de un plan fiscal más sensible y menos dañino para el bolsillo de los costarricenses en el gobierno de Laura Chinchilla (que el mismo Ottón Solís promovió y sus copartidarios lo sepultaron por pleitos internos en el PAC); su falta de coherencia entre su ideología y su accionar. Estos son solo algunos de los yerros que el electorado le cobra al PAC.

Yo me pregunto cómo un partido que se jactaba y hasta usaba como arma política la supuesta ética superior del partido termina siendo condenado por estafa contra el Estado, y Ottón Solís se atreve a hablar que una de las causas de su derrota es su lucha por elevar los estándares éticos en la política le creó muchos enemigos.

No, Ottón Solís, no es su supuesta lucha para mejorar la ética y la moral de la política en el país lo que ocasionó la decepción y el abandono de los seguidores del PAC. Es la hipocresía con que por un lado su partido acusaba a otros de ser corruptos entre el 2006 y 2010, y por el otro planeaba cómo engañar al TSE para conseguir más fondos de deuda pública y estafar al Estado costarricense mintiendo y fabricando contratos falsos para justificar gastos de campaña en el 2010.

Y no trate de engañar nuevamente al electorado diciendo que no se explicaron bien sobre la condena de estafa que pesa sobre su partido: el PAC fue condenado civilmente por un tribunal penal a pagar más de 800 millones de colones que todavía no ha pagado. El PAC, y no dos integrantes de su estructura, son culpables de estafa. Eso quedó más que demostrado en la Comisión Especial Investigadora sobre las Finanzas del PAC para las campañas 2002, 2006 y 2010.

Les recuerdo que en las filas del partido que hoy queremos olvidar hay un presidente en ejercicio con nueve causas penales abiertas y una solicitud de la Fiscalía General de la República para que se levante su inmunidad para investigarlo, junto a su ministro de la Presidencia y todavía diputado. También tiene a una vicepresidenta que fue removida de la Cancillería de la República por realizar nombramientos ilegales en el ministerio de Relaciones Exteriores. Sobre el gobierno de Carlos Alvarado pesa la vergüenza de ser la única administración sujeta a un allanamiento de Casa Presidencial y la subsecuente apertura de causas penales.

En el gobierno de Luis Guillermo Solís, tres viceministras recibieron salarios y pluses que no les correspondían y estamos esperando noticia de que esos fondos sean regresados a las arcas del Estado. La juventud PAC, semillero de muchas figuras que aspiran o ya están en cargos de elección popular, solicitó usar recursos políticos del gobierno para beneficio partidario. Y durante la administración Solís Rivera, el diputado Henry Mora del PAC aprobó ilegalmente un presupuesto nacional siendo presidente del Congreso, en contra de la voluntad de la mayoría de los legisladores.

La desbandada de simpatizantes del PAC no se debe a que los estándares éticos del partido son demasiado altos para cumplirlos, y por ello creo enemigos contra el partido. El abandono se debe simplemente a la falta de transparencia: ustedes les fallaron a sus seguidores. Eso en política no se olvida y se cobra.

El PAC nunca procuró crear un Estado más eficiente. El partido aprovechó para servirse del Estado en beneficio propio y de sus aliados. La Contraloría General de la República recientemente hizo esta aseveración ante la Comisión de Asuntos Económicos sobre un nuevo intento del PAC por crear otra vez una organización adscrita a un ministerio sin los estudios que justifiquen tal acción.

“(La Contraloría) ha manifestado preocupación en relación con el tema de crecimiento desordenado y diversificado sin una visión coherente, clara y estratégica que ha experimentado el Estado costarricense, situación que produce un panorama institucional complejo que dificulta la coordinación, planificación y ejecución de las políticas estatales, así como la articulación y puesta en funcionamiento de los esquemas de responsabilidades y el principio de seguridad jurídica, que además, genera duplicidades estructurales con una mayor dificultad para la evaluación de resultados y el control de la gestión”.

Entonces no es cierto que el PAC busque la eficiencia del Estado. No lo hizo con estas dos organizaciones adscritas al Ministerio de Economía, Industria y Comercio. Tampoco lo hizo con la creación de la UPAD cuando existe el Sinirube y otras instancias similares que pueden auxiliar a crear políticas de precisión, ni lo hizo al cometer actos indebidos en favorecimiento de sus socios comerciales con proyectos como el tren eléctrico, o los contratos de concesión de obra pública a MECO, H Solís y otros similares.

El fundador de Acción Ciudadana nos pretende aleccionar sobre la capacidad del partido para tener orden fiscal. Pero no podemos olvidar que en el año 2020 el Ejecutivo solicitó la aprobación de diez presupuestos extraordinarios al Congreso, y el Ministerio de Hacienda violó lo estipulado en su propia Ley de Fortalecimiento a las Finanzas Públicas. Un informe de la Contraloría General de la República indica que nueve instituciones incumplieron la regla fiscal a vista y paciencia de la coordinación del Equipo Económico de la administración de Carlos Alvarado.

Entonces el papel (o el post) aguantará lo que le pongan, pero hay que tener un poco de decencia y humildad para reconocer que no hubo intención de orden fiscal, no hubo “manejo heroico de las finanzas públicas” cuando se deja un hueco presupuestario al son de un millón de millones de colones por estrategia electoral. Decencia y humildad es algo que no es parte del ADN del PAC ni de su fundador, quien hoy con cabeza gacha quiere hacer un mea culpa sentido que deja un mal sabor de boca de hipocresía, falsa humildad y cálculo político.

Al fundador del PAC se le olvida que, gracias a las políticas del gobierno de Carlos Alvarado, hoy hay casi 400.000 habitantes sin empleo, y con el subempleo podría superar el millón de personas; los niveles de pobreza indican que hoy un millón de costarricenses vive en pobreza; y la economía sigue en recesión porque la administración actual no mostró el liderazgo requerido para darle confianza a empresarios y trabajadores para saber que había una ruta clara para sacar al país adelante.

Esa falta de liderazgo del actual presidente Carlos Alvarado, gobernante que usted insiste tuvo uno de los mejores gobiernos de la historia del país, hizo que las coyunturas de estos cuatro años (la pandemia, los actos de corrupción revelados por el Poder Judicial, el problema de las finanzas públicas y el desgaste de su partido golpearan aún más fuerte a Costa Rica. Carlos Alvarado no fue líder de gobierno; fue un gobernante ausente que le huyó al escrutinio público y puso a sus escuderos a recibir los embates de quienes le reclamamos la pésima gestión en estos cuatro años.

Alvarado no fue protagonista de su gobierno salvo cuando allanaron Casa Presidencial, cuando tuvo que comparecer ante la Comisión UPAD y cuando la Fiscalía General de la República pidió el levantamiento de su inmunidad. En todos los demás casos, estuvo ausente o solo salía para recibir inmerecidos galardones y reconocimientos por sus esfuerzos en el campo de la conservación y la ecología. Carlos Alvarado se paró sobre los hombros de quienes realmente hicieron a este país más respetuoso del ambiente, pero el mérito nunca fue propio.

Cuando los electores costarricenses depositaron su confianza en el Partido Acción Ciudadana, jamás imaginaron el daño tan grande que ocho años en el gobierno le iban a ocasionar al pueblo costarricense. Hoy, gracias a las políticas PAC, somos más pobres, con menos oportunidad de empleo, más desiguales, más divididos y con muchísima menos esperanza en el futuro que en el 2014.

Yo le recomendaría al fundador de este partido que salga de su falso autoengaño. Que entienda que el electorado vio a través de las mentiras y los engaños de su partido, y hoy están completamente huérfanos y desilusionados de la política por las “acción ciudadana” de su partido.

Yo encarecidamente le pido que cumpla solo una de sus palabras: si el PAC fuera condenado en tribunales, usted mismo cerraría el partido.

Don Ottón, como se lo dije hace más de dos años, aquí tengo las cadenas y candados que le ofrecí para que acabemos de una vez por todas de esta pesadilla de ocho años que en unos meses, afortunadamente, llegará a su fin.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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