
El 18 de octubre de 2017, la Asamblea General de las Naciones Unidas, declaró el 20 de mayo como el “Día Mundial de las Abejas”. Con la citada declaratoria se pretende que todos los años, en este día, la atención del público mundial se vea atraída por la importancia de proteger y conservar las abejas y otros polinizadores. Las abejas realizan una contribución fundamental a la seguridad alimentaria, ya que no solo fomentan la vida vegetal, sino que actúan como centinelas frente a las amenazas ambientales emergentes, informando de la salud de los ecosistemas locales. Las enfermedades, los agrovenenos, el cambio en el uso de la tierra y la práctica del monocultivo, representan amenazas para sus colonias.
La crisis de los polinizadores ha provocado una seria preocupación, tanto por la disminución vertiginosa de la población que alcanzó en la pasada década -entre un veinte y un cuarenta por ciento- en algunos países, como por las consecuencias directas que esto podría representar en la flora y fauna. Esta preocupación se acentúa ante la posibilidad de enfrentar una crisis alimentaria. A esto se suma la lucha existente entre los alimentos modificados genéticamente y los que se producen de manera natural.
Actualmente, la falta de polinizadores ha provocado -en zonas de Asia y Europa- que muchos alimentos no se puedan producir con la frecuencia o en la cantidad y calidad que deberían. Desde la Organización Apicultores de Costa Rica hemos venido informado que nuestro país no está exento de esta delicada situación y como –si no actuamos ya- podríamos resentir la pérdida vertiginosa de polinizadores. Lo anterior, complicaría nuestra seguridad alimentaria, obligándonos a depender cada vez más de alimentos genéticamente modificados o producidos a miles de kilómetros de nuestros hogares.
Ante tal estado de cosas, resulta urgente que el Estado, por medio de sus instituciones, establezca políticas públicas claras que garanticen un ambiente sano y ecológicamente equilibrado para los polinizadores, la protección y preservación de especies vegetales autóctonas, que les brinden alimento y hábitat, logrando consolidar al sector apícola como un componente estratégico para la seguridad y soberanía alimentaria y la conservación de sus ecosistemas. Desde nuestra organización, nos hemos propuesto desarrollar acciones en favor de las abejas, para fomentar su interés científico, educativo, cultural e inspiracional a corto y largo plazo. También estamos formando una nueva generación de apicultores ecológicos; dotados de gran sensibilidad ambiental.
Con el propósito de llenar un enorme vacío legal existente y para que las abejas sean declaradas de interés nacional, el pasado 14 de agosto presentamos, ante la Asamblea Legislativa, un proyecto de Ley que busca declarar de interés público y conveniencia nacional la protección y conservación de las abejas y el reconocimiento de la polinización como servicio ambiental en Costa Rica. Esta iniciativa busca la integración de la sociedad civil y el gobierno costarricense en la conservación de las abejas. Establece como prioridad crear el ambiente propicio para su desarrollo poblacional, logrando impactar positivamente el servicio ecosistémico de la polinización. Para ello, proponemos nuevas reglas agrícolas que orientan la integración de los polinizadores en el proceso de cultivo y que los mismos sean protegidos del uso de pesticidas nocivos y otros patógenos. Lo anterior por cuanto somos conscientes de que aunque la miel se podría importar, la polinización no.
Nuestro Proyecto de Ley busca beneficiar a los apicultores, meliponicultores y al país en general, toda vez que Costa Rica representa un puente ecológico de gran biodiversidad, constituyendo un área con enorme riqueza, siendo una de las regiones con mayor cantidad de insectos en a nivel mundial. Nuestro país, cuenta con registros de al menos 800 especies de abejas nativas, de las cuales unas 57 son sociales. Además, en el país existen entre 1.300 y 2.000 apicultores y unas 70.000 colonias de Apis Melífera ubicadas principalmente en las provincias de Guanacaste, Puntarenas, Alajuela y San José, con una producción anual cercana a las 700 toneladas de miel.
De igual forma, con la legislación propuesta pretendemos que el desarrollo urbanístico y los nuevos usos de suelo garanticen la integración holística de las demandas sociales y las necesidades de las abejas. Como parte de estos cambios, proponemos iniciar un proceso de reforestación rural y urbana con árboles y plantas nativas brinden alimento o nido a las abejas y otros polinizadores. También, señalamos como esencial en la implantación de dicha legislación la integración concertada del Sector Educativo Nacional para su difusión pública. Las universidades deberán adecuar el currículo de las carreras de educación a los fines de la propuesta legal para formar, educar y concientizar a nuestros docentes sobre la importancia de los polinizadores, poniendo énfasis en las abejas, para el futuro de nuestro país y, el Ministerio de Educación Pública para difundir el mensaje a todos los educandos.
Finalmente, siendo que el pago por servicios ambientales encuentra respaldo a nivel internacional en algunos instrumentos como La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo (Cumbre de la Tierra), La Convención Marco de Cambio Climático, ratificada mediante Ley Nº 7414, el Convenio Regional sobre Cambios Climáticos, ratificado mediante Ley N° 7513, el Convenio sobre Diversidad Biológica, ratificado por Ley Nº 7416, y que al ratificar los convenios señalados, el Estado Costarricense se ha comprometido a fomentar la internalización de los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos que puedan garantizar la protección del ambiente, consideramos necesario -y así lo establece nuestro Proyecto de Ley-, reformar el inciso K del artículo 3 de la Ley Forestal Número 7575 del 13 de febrero de 1996, para que se incluya la polinización de las plantas mediante abejas dentro del pago de servicios ambientales (PSA).
Llamamos la atención de la población en general, sobre la importancia de las abejas. Recordando que ellas son imprescindibles para la humanidad e invitándoles a tomar medidas concretas para protegerlas y conservarlas. SIN ABEJAS NO HAY FUTURO.
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