
En nota anterior externé mi opinión sobre el Plan Fiscal y la Comisión de Notables. En esta nota, como ciudadano interesado en el empleo para jóvenes y adultos, hombres y mujeres, expreso mi preocupación porque en el Plan Fiscal se intenta eliminar exoneraciones a las empresas ubicadas en zonas francas, siendo estas espacios en los que se instalan empresas que inician en el país actividades manufactureras, de servicio o de comercialización, olvidando o ignorando que estas nuevas empresas, ubicadas en dichas zonas, sí pagan renta, a partir del 1 de enero de 2016, de acuerdo con la Ley 7210, en forma escalonada y dependiendo de su actividad, desde un 6% inicial hasta un 30%, que obviamente Hacienda no recibía. Si ya pagan renta, entonces, la preocupación debería centrarse en lo que sucedería si el Estado costarricense impone más cargas tributarias a estas empresas, particularmente a la manufactureras que innovan en tecnología, transfieren conocimientos a nuestros profesionales, favorecen los encadenamientos productivos, a los cuales el Estado debería mejorar los incentivos, no suficientes por ahora, a efectos de fomentar empresas nacionales que atiendan la demanda de insumos de las empresas manufactureras, lo que obviamente generaría más empleo y riqueza desde las iniciativas privadas, durante sus operaciones en el país, con un arraigo promedio de 10 años.
Junto a ello, es imprescindible pensar que si en Costa Rica asfixiamos las empresas asentadas en las zonas francas estas pueden migrar – como ya ha sucedido – a otros países de América Latina que ofrecen mayores incentivos, para atraer inversión extranjera o nacional al ser más atractivos; migración que genera: desempleo, que está actualmente en un 10%, disminución de ingresos al fisco y el desaliento, el pésimo mensaje, para otras empresas que por la paz política que se vive en nuestro país – la social se nos acaba – podrían estar pensando en ubicarse en el país. Es decir, que el incremento del desempleo, socio de la pobreza, y la agresiva competencia en la región son dos factores a considerar en este Plan Fiscal. En estos momentos, se estima en cerca de 100 000 empleos directos y aproximadamente 136 000 indirectos, cifras que no son nada despreciable en materia de empleo e ingresos familiares.
Es necesario comentar que para ubicarse en una zona franca o fuera de ella en nuestro país, las empresas deben garantizar una inversión que va desde los 150 000 a los 2 000 000 de dólares, según sea dentro de parques o fuera de estos, en un período de 3 años. Esto también es importante considerarlo en términos de inversión, junto a los años de arraigo en el país.
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