
Por Luigi Rebecchi Pannelli
A causa de la ineficacia de los departamentos legal y técnico de la Asamblea Legislativa, las y los diputados se han visto obligados más de una vez; a enviar los proyectos de ley a la Sala Constitucional, para consulta y posible visto bueno; con el fin de estar seguros de sus actuaciones, desde luego; ocasionan unas pérdidas de tiempo más de lo usual en el Parlamento. Los celadores del erario están preocupados en víspera de una “avalancha” de acusaciones concernientes al maltrato de nuestros hermanillos menores, que dicho sea de paso; según los criaderos cariñosos de los toros de corridas y montas, los consideran y chinean como “de la familia”; ¡ja, ja, y ja!. El grito al cielo de unas autoridades en cuanto a la falta de financiamiento para conformar un enorme equipo legal de recibidores y ejecutores de las penas, es algo fuera de lugar y a la vez; nos hace pensar en un tirón de orejas a los infractores y agresores de los animales.
A propósito de leyes, viene a colación una vez más; el hacinamiento de las cárceles con énfasis a la de San Sebastián; que un juez con toda la razón del mundo y el derecho, ordenó cerrar; como “Petra con calentura” y la misma cantilena parecida a la del “Sofá” es la repuesta del Ministerio de Justicia y Paz y; Adaptación Social, es decir la panacea de los traslados de los reclusos a otros penales con menor superpoblación, sin embargo lo que resulta ser lógico y una solución única e impelente es nada más y nada menos que la construcción de nuevas cárceles, algo que hasta la fecha ha resultado un tabú para las autoridades pertinentes, debido al hecho de que criticar no es una solución; el señor presidente de la República, podría con toda propiedad emitir un decreto de emergencia nacional, contratando directamente a unas empresas constructoras para la construcción rápida de las mismas y así terminar de una santa vez con el problema del hacinamiento. “Zapote locuta causa finita” (Zapote en lugar de Roma es algo de nuestro propio costal).