
El gobierno de Rodrigo Chaves sigue adelante con su promesa de campaña de poner en cintura las pensiones de lujo, considerado por la mayoría de costarricenses como un abuso, injusticia e irrespeto hacia las personas trabajadoras, que si cotizaron para su retiro y que viven como si fueran indigentes que dependen de un aporte estatal.
Se entiende que una pensión de lujo es la pensión de un exfuncionario público que supera por mucho el dinero que él o ella cotizó durante su vida laboral, obligando al resto de contribuyentes a pagarla a través de los impuestos que damos al Gobierno.
Ante los reclamos y comentarios de la sociedad costarricense, los magistrados creen que las pensiones en curso de pago no son derechos adquiridos, sino situaciones jurídicas consolidadas, y que solo en un caso extraordinario (como lo sería una debacle financiera del Estado o del régimen de pensiones respectivo), debidamente comprobado, sería posible modificar esa situación jurídica consolidada.
Es claro que el rumbo debe cambiar y si es necesario debe golpear la mesa, y si es necesario voltearla, y tomar el control, definir el rumbo y navegar hacia escenarios de mayor justicia. Es imperativo apartar del poder al montón de personajes que quieren que toda siga igual; también a los oportunistas que siempre rodean el poder, y a los inútiles que se sienten estrategas.
Es una necesidad urgente, contar con una clase política ética y moralmente correcta, que entienda que es necesario que quien debe de ganar es el país y que cuando esto suceda, ganaremos todos.
Los gobiernos anteriores a Rodrigo Chaves en su lucha contra la corrupción y dizque los esfuerzos por transparentar las finanzas públicas y el actuar de la clase política, fueron solamente un camuflaje o un distractor que sirvió solo de telón al espectáculo político.
Es muy evidente, que el régimen de pensiones no es sostenible, por lo tanto, aunque hayan adquirido ese derecho de buena fe, dadas las leyes aprobadas por el Congreso y mantenidas en vigencia, no es aceptable, porque mientras (grupo élite) se desempeñaron en puestos políticos se dedicaron a tejer intereses ulteriores con cargo al presupuesto estatal.
Los cambios de gobierno siempre implican una oportunidad de mejora, y eso es lo que esperamos los costarricenses. La muerte política ha golpeado muy fuerte a los partidos tradicionales y esperamos que este equipo de nuevos políticos busquen sin descanso el bienestar nacional y sobre todo la transparencia en sus acciones.
Para cambiar el rumbo no sólo se tiene que cambiar caras, es necesario construir equipo. Hay suficiente talento, voluntad y ganas para producir el relevo y consecuentemente el cambio de rumbo, sólo hay que soltar los frenos.
Por último, sin duda alguna las ideas sobran, más que suficiente; hay profesionales, académicos, intelectuales, autodidactas, agricultores, empíricos, y creativos que pueden aportar al relevo y la renovación del ideario, lo único que esperan es que se abran las puertas y ventanas para que entre aire fresco.
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