El peligroso término “crimen de odio”

No estoy en contra de castigar a un criminal, una vez que es hallado culpable (existe tal cosa como la presunción de inocencia), lo que me preocupa es el uso del término “crimen de odio”.

Resulta que hoy el término crimen de odio se utiliza para criminalizar a cualquier persona que no piense como yo o que no apoye mi estilo de vida o religión. Según la RAE (Real Academia Española), la palabra tolerancia significa “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.” Eso implica que yo puedo tener una opinión distinta a la tuya, expresarla, argumentarla e incluso promocionarla a todo aquel interesado o que pueda interesarse. Tolerancia no implica estar de acuerdo contigo ni apoyar todo lo que piensas o haces, sino respetar tu idea y dejar expresarla así como expreso la mía. Lo mismo sucede con el término discriminación, en este caso el término discriminar, que según la RAE significa “seleccionar, excluyendo”. Los seres humanos todos los días tomamos decisiones, eso conlleva seleccionar una cosa y excluir otra. Por lo tanto, la discriminación no es en sí misma algo malo, lo malo es discriminar de manera injusta. Por ejemplo, si una persona ciega, va y solicita su licencia de conducir, dada la naturaleza de lo que implica conducir, en este caso se discrimina dicha solicitud, ya que una persona ciega no puede conducir. Eso es una discriminación justa. Por lo tanto debemos analizar la naturaleza de las cosas, antes de determinar si la discriminación es justa o injusta.

El problema y lo peligroso es cuando una persona criminaliza a otra por poseer ideas contrarias a las suyas, y además de eso criminalizar organizaciones de personas que piensen lo contrario a lo que pienso. Eso implicaría que solo a mí se me debe escuchar, que nadie puede estar en contra de mis pensamientos y/o estilo de vida y esto desemboca en un totalitarismo o dictadura del pensamiento.

Decía Karl Popper que la tolerancia es limitada y no se debe tolerar al intolerante si no se quiere acabar con la tolerancia. Y esto es una paradoja. Pero antes se debe determinar quién es el intolerante y por qué es intolerante, ya que hay dos caras de la moneda. Y eso implica que las personas puedan expresar sus ideas, argumentos, sin ningún tipo de censura. Si yo censuro a una persona antes de hablar y le pongo la etiqueta de intolerante, en este caso el intolerante soy yo, ya que esto sería equivalente a que a mí me acusen de estafa, y en vez de que se me permita la legítima defensa en un juicio, se me condene de una vez, lo cual sería una tremenda injusticia.

Así pues, que tengamos mucho cuidado con el término “crimen de odio”.

Saludos y que tengan un buen día.

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