Paulatinamente las mujeres se empoderan

» Por Luis Fernando Allen Forbes - Director Ejecutivo Asociación Salvemos el Río Pacuare

El Día Internacional de la Mujer surgió a finales del siglo XIX, en un mundo industrializado. Este fue un período de expansión y crecimiento de la población y el nacimiento de ideologías diversas. Específicamente fue un 8 de marzo de 1857, en que las mujeres que trabajaban en la industria textil de Nueva York, organizaron una huelga para luchar contra los bajos salarios y las inhumanas condiciones laborales.

En los últimos 50 años, las mujeres han obtenido grandes logros que se extienden no solo al campo laboral sino, en general, al liderazgo mundial. El balance de las conquistas que han logrado en todos los espacios nos deja con el sabor de muchas satisfacciones, pero también con una sensación de que se ha pagado un alto costo que hoy se manifiesta en una activa, pero a veces no tan consciente, búsqueda del equilibrio.

En el contexto actual las mujeres deben encontrar, por fin, el lugar que les corresponde y los medios necesarios para su autorrealización. No resulta tan fácil conciliar las propias expectativas, que responden a sentimientos profundos, con las del entorno y con lo que se espera que deba ser el papel femenino.

Uno de los ejemplos más notorios es el caso del trabajo, porque llegar a conquistar un espacio en este ámbito ha significado una larga lucha, muchas mujeres quieren hoy volver al hogar y otras viven en un constante debate entre perseguir su éxito profesional o dedicar más tiempo a sus familias y a sí mismas.

Este parece configurarse como el desafío actual más grande de las mujeres, pues implica tomar una posición crítica frente a los alcances del último siglo para encontrar soluciones positivas y creativas a las tensiones de la vida diaria.

No obstante, más allá del trabajo, los modelos de autonomía han abocado en muchos casos a desempeñar una multitud de papeles y a hacer muchas cosas a la vez, lo que en ocasiones las deja atrapadas en medio de la falta de tiempo, la soledad, la fatiga y con la sensación de que hay un desbalance.

Son tiempos difíciles que plantean un sinnúmero de disyuntivas. Lograr el equilibrio y balance en los dos ámbitos no es tarea fácil, el reto que la mujer enfrenta es el de la Familia-Trabajo, aceptar que son aliadas de sus parejas y que entre los dos forman Proyectos de Vida.

En lo laboral, como combinar trabajo y familia y bajar el ritmo laboral, lo cual plantea dilemas como perder el cargo, salir del mercado o no poder enfrentar la competencia después de unos años.

Como ser madre y seguir su carrera profesional. Tener hijos o no, educarlos o delegar la educación rompiendo los modelos de crianza, dado que cada vez vemos más conflictos en los niños que son causados por la ausencia, no solo física sino emocional, de los padres.

Finalmente, el empoderamiento femenino no favorece solo a las mujeres, enriquece a toda la sociedad y es fundamental para alcanzar la igualdad, el desarrollo y la paz.

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