En los sistemas intensivos de producción, las condiciones de manejo y alimentación suelen diferir de lo que el ganado experimenta en el pastoreo. No obstante, es posible diseñar espacios más amplios y ofrecer alimento de manera constante, de modo que la producción intensiva se acerque a las condiciones naturales que favorecen el bienestar y comportamiento habitual del bovino. Así que no es solo de decir que voy a pasar de pastoreo a estabulación y menos en las condiciones de América Latina. El período de acostumbramiento al engorde intensivo es una fase clave para el éxito del sistema. No se trata solo de pasar al animal de pasto a grano: también influyen factores como el encierro, el cambio en la dieta y la competencia por el alimento, que generan estrés. En zonas donde llueve más de 600 mm al año, la acumulación de barro en pisos de tierra, estiércol y orina aumenta ese estrés y afecta el bienestar del ganado. Para reducir estos problemas los ingenieros zootecnistas y los veterinarios suministran el alimento en autoconsumo para asegurar que los animales tengan comida disponible en todo momento, lo que disminuye la competencia. La adición de sal, además, ayuda a controlar la cantidad que cada animal ingiere en una sola ocasión, Por último, brindar más espacio por animal contribuye a reducir la formación de barro y mejora las condiciones de manejo. Es importante el inició con una oferta de 45% de heno de alfalfa. Para que los animales se acostumbren al paso se hacen disminuciones del heno y aumenta de una ración a base de maíz (13% proteína bruta y 2,9 Mcal de energía metabolizable). Al final el heno se sustituye por una ración 97% grano de maíz, 2% urea de liberación lenta 1% premezcla mineral. Otra ración puede ser (91% grano de maíz, 6% sal gruesa, 2% urea de liberación lenta y 1% premezcla mineral). Formulare a manera de ejemplo 3 raciones para la alimentación del ganado estabulado. (etapa 1, 2, 3) con un porcentaje de proteína cruda de 13-15 %. La idea es mantener una adecuada relación entre energía y fibra, suministrar la urea de forma segura (en mezcla homogénea con el concentrado) y garantizar agua limpia y abundante. Además, es recomendable iniciar con niveles moderados de grano y aumentar progresivamente, para evitar acidosis o trastornos digestivo.
Comparativo semanal – Raciones con urea de liberación lenta (Adaptación progresiva | 100 kg de ración)
Semana 1 – Etapa 1
Maíz: 38 kg
Heno de alfalfa: 51 kg Harina de soya: 9 kg
Urea de liberación lenta: 0,5 kg Premezcla minerales: 1,5 kg
Proteína total: 14,48 %
Objetivo: Inicio de adaptación ruminal Semana 2 – Etapa 2
Maíz: 50 kg
Heno de alfalfa: 45 kg
Harina de soya: 8 kg Urea de liberación lenta: 0,5 kg Premezcla minerales: 1,5 kg Proteína total: 15,08 %
Objetivo: Incrementar energía y eficiencia proteica Semana 3 – Etapa 3
Maíz: 56 kg
Heno de alfalfa: 43 kg Harina de soya: 7 kg
Urea de liberación lenta: 0,5 kg Premezcla minerales: 1,5 kg Proteína total: 14,98 %
Objetivo: Estabilización del consumo y desempeño Nota técnica general:
La urea de liberación lenta debe utilizarse con adaptación gradual, adecuada energía fermentable, animales sanos y agua disponible permanentemente.
NOTA. La urea de liberación lenta (UL) no aporta “proteína verdadera”, aporta nitrógeno no proteico (NNP) que las bacterias del rumen usan para fabricar proteína microbiana (la que sí aprovecha el bovino). Por eso su “aporte de proteína” se expresa como proteína bruta. Si formulas la dieta con 0.5% de urea de liberación lenta y contiene 45% Nitrógeno (≈281% PB eq.):
Aporte a la PB de la dieta ≈ 0.5 × 281% = 1.405 puntos de PB. (Es decir, la PB total de la ración sube ~1.4 puntos porcentuales.)
Los ganaderos usan urea para fertilizantes la cual debe ser usada de manera gradual y supervisada por un ingeniero zootecnista o veterinario. Y nunca dar a animales de menos de 200 kilos de peso. Su porcentaje en la dieta es mejor que no pase del 5 % para evitar intoxicaciones.
En Costa Rica, Centroamérica no es usual el uso de alfalfa y lo que se usa es heno de gramíneas muchas veces con porcentajes de proteína de menos de 3 %. Si se va a usar este tipo de heno, asegurarse que sea de buena calidad y que aporte por lo menos un 5 a 7 % de proteína y se debe ajustar las cantidades de harina de soya y maíz y o a veces será necesario usar otros ingredientes como coquito de palma u otra fuente de proteína.