¿Para quiénes se gobierna?

» Por Shirley Díaz Mejías – Diputada de la República

El mayor reto de una democracia madura como la costarricense es que, con humildad, podamos revisar los principios democráticos que consideramos más importantes y darles contenido desde un ejercicio que fortalezca el modelo social más deseable y sano, capaz de trascender el compromiso de hacer de la búsqueda del bienestar en la población la principal meta. Esos nortes se han venido perdiendo en este país.

Decía Martin Luther King que “El brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia”. Esa frase es en sí misma una lección muy importante y sencilla de qué es lo que debe ser la democracia, pero es contundente, porque es en el momento en que ese brazo se dobla hacia la injusticia, que los gobiernos pierden su norte sin importar siquiera cuál era la apuesta ideológica/programática que en primera instancia los llevó al poder.

Una de las acciones más importantes de un gobernante es entender que es importante colocar al ser humano al centro, porque hay rostros de niños, de niñas, de jóvenes e, incluso, de adultos, que aún desean soñar, y demandan de nosotros un compromiso por su bienestar y su futuro.

Desde esa perspectiva, cualquier gestión económica, si no es generadora de estabilidad, si no se sustenta en la máxima de la importancia de la transparencia ante la ciudadanía, es inútil y está contaminada.

A la luz de los recientes acontecimientos, es importante tener clara la trascendencia de los presupuestos de una República, sean estos ordinarios o extraordinarios. Esencialmente a través de ese instrumento económico fundamental es posible saber cuál es el tipo de país que apunta a construir un gobierno, hacia dónde está enfocando su mira: ¿a generar una mayor equidad y bienestar, o a atender emergencias presupuestarias sin que haya un derrotero de política pública con visión social?

Una vez que de forma sistemática se empiezan a tocar programas sociales esenciales, se toca y se daña el núcleo de nuestra razón principal de ser como Estado: las personas.

Por ello es que mi compromiso tanto en el tema del proyecto fiscal como con los presupuestos de la República, ha sido esencialmente solo uno: la responsabilidad de gobernar es de tanto impacto en la vida de cada costarricense, que si no vamos a generar mayor bienestar y equidad, o nos vamos a alejar de ese cometido, es mejor entonces buscar nuevas y mejores opciones, construirlas con el colectivo, para que sí nos garanticen una mejora en la calidad de vida de cada costarricense.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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