Panorama Electoral: “de cara a la elección nacional”

» Por Joshua Villalobos Frutos - Estudiante Ciencias Políticas

El panorama electoral es incierto hasta el día de hoy, no dejaré que mis afinidades partidarias me permitan analizar con objetividad.

Resulta que, Costa Rica se encuentra en un concierto electoral, mismo que obedece a las características más notables de un Régimen Político como el de Costa Rica (Democrático) donde la pluralidad de partidos atomizados en el espectro político, ha expulsado del sistema al fugaz Bipartidismo que tuvo lugar en el decenio de los noventa. Actualmente se observa la participación de al menos 10 partidos políticos, buscando obtener a través de sus candidatos la máxima investidura, la Presidencia de la República.

Centrémonos en los Partidos Políticos que más resuenan, principalmente el Partido Liberación Nacional (PLN) y Nueva República, el primero liderado por José María Figueres Olsen y seguidamente, Fabricio Alvarado. Quien vuelve a la competencia electoral -con otro partido- luego de haber perdido en las elecciones del 2018 frente al PAC.

Las encuestas han mostrado respuestas imprecisas, pues aquí es importante resaltar que las mismas reflejan el comportamiento -solo alguno- de las personas frente a los candidatos de los diferentes partidos políticos en un tiempo determinado, condicionado por diferentes factores entre ellos, el Bandwagon, Underdog y el Momentum.

Todo apunta a que la decisión electoral se tendrá que tomar sobre las opciones disponibles, en este caso con José María y Fabricio. Es importante prepararse con antelación, pues esta contienda será desgastante, mediática y controversial, principalmente por las notables diferencias dogmáticas entre un candidato y otro, así como las principales frustraciones que tendrán que solventar los mismos, principalmente en materia económica, pero que tienen repercusión en el plano social y educativo.

A propósito de lo anterior, ambos presentan puntos a favor y en contra. Empezando con el actual líder de Nueva República, Fabricio y su movimiento (en su momento con Restauración Nacional) tuvo auge en las pasadas elecciones, no obstante, el gran trabajo de campaña no le permitió llegar a la silla presidencial y lo llevó a conformarse solo con la representación de su partido en la Asamblea Legislativa que posteriormente se desintegró, dando vida a otro partido de “corte religioso” y por el cuál, Fabricio hoy decide navegar en aguas electorales.

Sin embargo, Nueva República no representa la maquinaria electoral que si representa el PLN, siendo el partido más grande en estructura y longevo en experiencia.

Por su parte, José María logró con éxito la fórmula del partido (la cohesión a lo interno) luego de una convención muy participativa pero distante en ideas. Liberación Nacional había olvidado su base, mismas que estaban sustentadas a partir de la figura de un líder, pues el PLN es un partido de caudillo, donde las personas -dirigencia y simpatizantes- logran agruparse alrededor del candidato.

Dentro de los puntos negativos, ambos presentan debilidades, pues Fabricio deberá lidiar con los temas más “sensibles” que fueron vulnerados por él y la gesta de su movimiento en la campaña anterior. Además, no contará con el apoyo de un grupo etario muy bien representado en nuestra sociedad -las personas jóvenes- quienes se les consideran una población diversa tanto sexual como ideológicamente. En síntesis, Nueva República solo cuenta con el apoyo del ala conservadora de la sociedad (que además es muy significativo) y de aquellos a los que el partido de Gobierno no ha cumplido.

Por su parte, en el caso de Liberación Nacional, el Partido se ha cohesionado de manera formidable, la conducción política, el manejo de la campaña y la efectividad de sus procesos le ha llevado a obtener notorios y positivos resultados. No obstante, en la sociedad se denota un rechazo hacia la figura de José María. Mismo que ha sufrido fuertes embates desde su llegada al país y que ha proliferado una vez anunciado sus aspiraciones políticas. No obstante, la capacidad estratégica de José María, le ha llevado a poder dirimir los principales problemas con los que se topa.

La fórmula presidencial tiene sus propósitos de ser, en especial cuando nos referimos a la que será en un posible gobierno de PLN, la segunda Vicepresidenta. La noticia ha ocasionado que se crispe la opinión pública. Evidentemente es una carta debajo de la manga. El partido quiere tener características de partido catch-all, logrando dar con el grupo etario más desarraigado de la política, las personas jóvenes.

Asimismo, representa una estrategia electoral, en cuanto, una vez que se tenga el respaldo de la población diversa, se estaría debilitando la fuerza del partido Nueva República. Finalmente, no queda más que observar el desarrollo de esta campaña en lo que queda de este año y de cara a la elección nacional.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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