
“Vox populi, vox Dei” se ha quedado en una sentencia obsoleta; debido a que el Todopoderoso, cansado de la infinidad de los problemas que agobian al mundo, ojalá por un tiempo; decidió alejarse del “pueblo” y Costa Rica no es la excepción, donde un veterano humorista propuso cambiar el nombre del País por “Costa Gandhi” aludiendo al pacifismo de los ticos; quienes, algo poco frecuente están alborotados con unas quejas, acusaciones y hasta comentarios ofensivos tales como: “los sindicalistas son unos delincuentes que deberían estar en la cárcel”; “la policía ha pecado de alcahueta”; “¿quién pagará las pérdidas que ocasionaron los huelguistas?”; “¿qué sucedió con el pasado boicot de los puentes Bailey de Moín que a la fecha no se aclaró, miedo…?”; “¿con o sin el Plan Fiscal, dejaremos de comer caviar, beber champaña y el gallo pinto será sin huevo y natilla?”. Sin embargo; ocurrió algo digno de mencionar, porque un paciente quien debía ser operado desde hace mucho tiempo en un hospital exigió que se hiciera “Ipso Facto” de lo contrario no saldría del nosocomio, una actitud que desbarató la “domesticación” y logró la cirugía.
Un pensionado que nunca había pertenecido a un sindicato, en lo concerniente a la Convención Colectiva de RECOPE; criticó el cinismo de un plus que se paga a los trabajadores que lleguen puntuales a su trabajo, como debería ser su obligación; sin más ni menos, el contestatario fue amenazado de muerte.
Una “Niña” pensionada que nunca fue la maestra de algún presidente de la República, quien pese a su avanzada edad; estaba en la plenitud de sus facultades mentales, además de muy clara y atinada en sus juicios; comentó a su perra la única compañera de su vida, que ya había llegado la hora de poner fin al caos sempiterno de Costa Rica y; que ojalá apareciera un líder de la talla de los entrañables e ilustres Don José Figueres Ferrer y Don Daniel Oduber Quirós, quienes; pese a que un decreto puede ser anulado por una ley, como reza la Constitución; lograron enormes progresos contra viento y marea con las medidas, que equivocadamente fueron criticadas.
Nuestra democracia sustentada por los diálogos, a veces estériles; puede a través de un gobernante, con los pantalones bien puestos actuar de la misma forma, porque la política; todo lo puede, hasta modificar un decreto.
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