Bajo el ojo del oscurantismo religioso…

» Por Marisol Chévez Hidalgo - Licenciada en filosofía Universidad de Costa Rica

Foto tomada del Facebook de Yo sí quiero un Estado Laico CR.
Foto tomada del Facebook de Yo sí quiero un Estado Laico CR.

Costa Rica siempre se ha caracterizado por ser una nación moderada en relación con diversos temas de derechos humanos. Sin embargo en las últimas décadas, ha dado un giro en torno a sus políticas públicas, en el sentido de cómo se han enfocado hacia la intolerancia, frente a los diferentes escenarios que presenta la sociedad y los cambios en que se encuentra sumido el desarrollo del nuevo enfoque mundial.

Debido a que su discurso de paz e igualdad como sociedad multiétnica y pluricultural, no es muy congruente con sus actos. Ya que desde el espectro crítico social, es posible apreciar como existe un control que va más allá de su administración de gobierno, en cuanto al ejercicio de un oscurantismo religioso, contrario a los pronunciamientos y postulados del Papa Bergoglio.

El cual se predica desde su Constitución Política, al ser una nación católica, apostólica y romana, cuyo adoctrinamiento religioso muestra, cero tolerancia frente a toda clase de acciones contrarias a su fe y por ende, atropella el respeto e igualdad social junto con los Derechos Humanos, de todos aquellos que no profesen una misma expresión religiosa.

Esto es palpable cada vez que se pretende argumentar sobre la posibilidad de un Estado Laico y las reformas en los planes de educación sexual en las escuelas y colegios, para evitar el incremento de embarazos en adolescentes, junto con la propagación de enfermedades de transmisión sexual. Además de un análisis profundo sobre la diversidad de géneros que en pleno siglo XXI, no puede ser ignorada.

Situación que evidencia una campaña de desinformación masiva y doble moral, para abordar el problema de cómo comprender y desarrollar los nuevos enfoques de la sexualidad, en cuanto a reeducar a la población costarricense, en una tolerancia religiosa frente a la diversidad sexual y de género. La cual, no le es ajena a ninguna expresión de fe, como ya lo han hecho público, cientos de sacerdotes y predicadores alrededor del Mundo, al exponer sus orientaciones sexuales y de género, cuando fueron asumidas realmente con seriedad.

Porque es oscurantista la manipulación de la Iglesia Católica dentro de la sociedad costarricense con un catolicismo de viejo cuño, como también de los autodenominados Partidos Políticos Cristianos, al transformarse en el presente, en sociedades mercantiles con muchos accionistas, imponiendo una serie de trabas en el Congreso y marchas de intolerancia, hacia todo lo que suene diferente o diverso.

De esta forma se muestra, como una parte de la población costarricense ha caído en extremismos religiosos que no son congruentes con la realidad de millones de hogares alrededor del Mundo, que presentan diferentes características socialmente aceptadas, como viva expresión de que la identidad del Ser Humano, no es cosa, de la que se pueda argumentar a la ligera.

Por ende, más allá de insultar con descalificaciones de todo tipo, a otros que no se vean iguales o no lo sean frente a la sociedad, porque no están dispuestos a llevar una doble vida, contraria con su verdadera identidad; es necesario y primordial, abrir espacios de dialogo y foros en relación con un abordaje más serio y menos discriminatorio, en cuanto a estos temas desde el ámbito religioso; en el cual, solo se está viendo la paja en el ojo ajeno, y no la viga en el propio.

Demostrando que esa imagen de país tolerante y respetuoso de los Derechos Humanos, no convence y menos se sostiene en la práctica, evidenciando no solo una disparidad en el discurso religioso, multiétnico y pluricultural, frente a otras sociedades de América Latina, sino también, una intolerancia y retroceso en la cultura, exponiendo una homofobia explícita, xenofobia y racismo que pululan dentro de la mercantilización de la fe, frente al verdadero sentir religioso, de amar al prójimo como a ti mismo.

Situación que no puede ser justificada bajo ninguna coyuntura histórico-social, ya que debido a ese tipo de diferencias, es que durante la Segunda Guerra Mundial se asesinó a toda clase de seres humanos, en nombre de la intolerancia de una ideología asesina, arropada en el nacional socialismo e incluso, tolerada por diversos sectores de la Iglesia Católica.

Así que hoy alzo mi voz junto con la de miles de costarricenses, que no nos sumamos a este tipo de campañas de odio y miedo, en donde al igual que en la época de la Inquisición, se pretende dejar muy en claro, el verdadero papel que las “otras religiones” tienen frente a sus congéneres, el cual radica en no tolerar las diferencias existentes entre los Seres Humanos, dentro de la conformación de esta aldea global que llamamos Mundo…

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo y número de identificación al correo redaccion@elmundo.cr.

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