No, señor presidente, no. Así no…

Su Casa Presidencial llena de asesores sin experiencia ni preparación (“carajillos progres”) sin mayor mérito que pertenecer a minorías.

Su fallido intento de violación a la intimidad y la privacidad de todos los costarricenses con su decreto de la UPAD (declarado ya ilegal por la Procuraduría).

Su viaje en helicóptero a un hotel de lujo en el cuál suponemos que sintió mucho las calamidades de los cientos de miles de costarricenses sin trabajo hoy gracias a su Ministro de Salud, mientras usted gastaba cientos de dólares en cenas.

Los únicos “logros” de su Administración en la forma de desempleo y déficit fiscal récords, ambos antes del Covid (para que no haya excusa).

Todo eso, así como su innata incompetencia para el puesto y su flaqueza moral, que no corporal, gracias al comedor en Casa Presidencial pagado por la bolsa de los costarricenses, se antojan como males menores, esperados eso sí en usted, pero que no se comparan con su propuesta gubernamental-FMI: un sablazo a mansalva al patrimonio de las familias costarricenses, un botín confiscatorio inmoral y aberrante como no se recuerda en la historia moderna de Costa Rica.

Sólo un enfermo ideológico, un auto-engañado perturbado puede venir a proponer de la forma más buchona, vulgar, atroz e infame, aumentar el expolio que son los impuestos en Costa Rica. Es suficiente. No más. No ahora, ni nunca.

Es inaudito tener que repetir una y otra vez que la solución a los problemas en Costa Rica causados por el estado es lo OPUESTO a lo que ha sido la tendencia dominante durante décadas. Voy a ser claro: ES A LA DERECHA.

Más mercado, menos estado: ningún país se ha hecho pobre comerciando. Todo lo contrario. El índice de libertad económica de la fundación Heritage muestra una correlación clara que es más libertad económica significa más prosperidad, riqueza y bienestar de la población.

Menos instituciones públicas: vender Bisca y los tarros viejos de Fanal es una burla. Los activos que tienen valor pueden y deben venderse para permitir que las personas mantengan su dinero donde pertenece, en su bolsa, no en la del estado. La alternativa planteada (aumentar los impuestos) es inmoral. La lista de venta es grande: bancos del estado, telefónicas, seguros, empresas eléctricas, propiedades, etc. Además, el cierre permanente de ministerios. No somos ricos como para desperdiciar dinero que no tenemos (deuda) en orquestas sinfónicas, festivales de cultura afro, cuenta cuentos, talleres de lesco, inservibles maestrías en estudios de género, etc.

Menos empleados públicos: sí. En el sector productivo PRIVADO estamos hartos de mantener burócratas. Costa Rica tiene una miríada de instituciones públicas con funciones duplicadas, ineficientes, caras, ineficaces, explotadas de pega sellos y calienta sillas. Un estado obeso cuesta dinero, dinero que se le quita al sector productivo PRIVADO, dinero que no se usa para generar actividades productivas reales, creación de empleo real y no burocrático inservible, etc. Son una carga y el perro ya no aguanta más garrapatas. Menos burócratas, y con menores salarios y beneficios. Para empezar, sin salario escolar, que debe ser eliminado para siempre.

Impuestos más bajos: no sólo es una cuestión moral y de principios el defender el hecho que el dueño de la riqueza generada, sin importar la cantidad, es el único con el derecho natural a disponer de ella, así como declarar que el estado se financia mediante la amenaza y la coerción, sacando las riquezas a quien las produce, sino que económicamente es contraproducente. Cada colón que se impone en forma de impuestos al consumo, a la producción, al patrimonio, a las ganancias, es una loza que hace más pesada la labor productiva en una sociedad, y más difícil el intercambio comercial, que nos hace ricos a todos. No hay forma más directa de decirlo: los impuestos empobrecen.

Para cuando estas letras sean publicadas, espero que esa disparatada idiotez de la administración Alvarado haya sido repudiada al unísono y de la forma más contundente posible, por la Asamblea Legislativa y la sociedad costarricense como un todo, y que al remedo de presidente que tenemos no le quede más que recular, con el rabo entre las piernas.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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