
Es la hora de luchar
Durante el inicio de la pandemia este país viene en caída libre. Cientos de miles de costarricenses desempleados; el sector informal de la economía crece y crece; y todavía hay miles de trabajadores con salarios reducidos. En este momento no se cierran negocios, pero limitan la movilidad. Esto es una manera inmediata bajar las ventas, los negocios siguen cavando sus fosas para sumarse a los treinta mil negocios ya fenecidos.
La Municipalidad de Palmares les declara la guerra a los piratas y le solicita a policía de tránsito iniciar la persecución. Les declara la guerra a los desempleados de la comunidad, a los cientos de costarricenses que tienen que buscar oportunidades, vendiendo discos, ropa, cortar pelo a domicilio, o a mecánicos automotrices que ganan sustento trabajando en las calles frente a sus casas. Este es flagelo de la informalidad; pero a la alcaldía de esta municipalidad no se le ocurre cómo crear políticas públicas para atraer inversión, o cómo crear un plan de desarrollo económico para su comunidad. Creo que piensan que su paso es solo administrar, cobrar impuestos y se les olvida que son los máximos representantes políticos. ¿Será que no se preguntan cuántos hombres y mujeres no tienen empleo en este cantón?
¿No se preguntarán cuántas madres no duermen de ver a sus hijos sin esperanzas, desilusionados, en un cantón dormitorio? Le pregunto a Marino Moreno, ¿la tarea de la alcaldía es reprimir o crear fuentes de empleo para que la gente transite de la informalidad a la formalidad? ¿O será que carecen de respuestas?
Los que se dedican a transporte informal de personas no lo hacen por gusto. Es porque no tienen qué llevar a sus mesas, consecuencia del modelo económico que lo único que crea es desigualdad. ¿Será que municipio tiene los pantalones de ir ponerle patentes a los vendedores de drogas?
Los invito a construyan desarrollo, prosperidad, que para esto fueron electos.
Quiero recordar que la represión se repele con organización y movilización. Mientras que la crisis exista, mientras tengamos municipios, sin rostro humano, nos organizaremos para poder seguir llevando sustento a nuestras casas. Don Marino: el hambre quita miedo.
Prefiero piratas a vendedores de drogas. ¿Usted sabe cuántos muchachos amanecen golpeados en su cantón por negocio de la usura? ¿Cuántas mujeres, hombres, son esclavos de los prestamistas que cobran tasas ilegales? Ellos viven amenazando y atemorizando a los ciudadanos que usted representa.
Su institucionalidad no responde a las necesidades de sus distritos. La única actividad económica es que los representantes cobran sus dietas. ¡Tengan vergüenza, construyan desarrollo económico!
Vivimos permanentemente abusados. Nos ofenden, nos persiguen, nos insultan. Somos sujetos de abuso por parte de la policía. Nos tratan como muertos de hambre. Y si alguien, por dignidad, les responde, te decomisan el carro. Encienden sus luces rotativas y nos persiguen. Tratan a los pobres de esta comunidad como perros… Como si este no fuera un país de derecho.
Y le recuerdo: ¡el hambre y el desempleo cabalga libre por su cantón!
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