Tras un año de la presidencia de Claudia Sheinbaum, la primera mujer en ocupar el cargo en México, el gobierno se encuentra en una encrucijada. El 1ero de noviembre, Día de Muertos, el alcalde de Uruapan, Michoacán, fue asesinado en la plaza principal durante las celebraciones con velas en honor a los difuntos. Lo mataron frente a sus hijitos pequeños y su familia, ante toda la comunidad que celebraba en esta hermosa ciudad colonial de ríos, acuíferos y acueductos que recuerdan a los acueductos romanos de Segovia, España.
El alcalde, una figura incómoda para el gobierno, era Carlos Manzo, con su movimiento independiente conocido como los “Sombreros”, el más querido, el más popular, el que con mayor vehemencia denunció la indiferencia y el abandono de las autoridades federales. En las montañas que rodean este municipio, los cárteles y las redes criminales que asedian, aterrorizan, asesinan y extorsionan a los 400.000 habitantes, a su merced. La principal zona productora de aguacates de todo el país y de limones. Tierras calientes le llaman.
Este asesinato marca el undécimo asesinato de un alcalde.
En las últimas semanas se han denunciado los casos más graves de corrupción, casos que Claudia Sheinbaum ha intentado eludir. Estos casos involucran a altos funcionarios de su propio gobierno y partido político, así como a los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, su mentor, y a líderes de su facción política.
Se reportan entre 80 y 100 asesinatos diarios. Homicidios, es decir, muertes violentas. Los medios afirman que nunca antes habían presenciado una realidad tan brutal, tan imprudente, tan sangrienta. Aseguran que hoy en México hay más derramamiento de sangre que en Gaza.
Los medios locales denuncian las deficiencias de un Estado fallido, un colapso institucional, una crisis de violencia, a pesar de que el gobierno se esfuerza por crear la impresión de que los homicidios han disminuido. Se habla de connivencia entre el gobierno y los cárteles, dada la política de “abrazos, no balazos”, que nunca condena al crimen organizado.
Aunque Sheinbaum gobierna para todos los mexicanos, solo los divide: izquierda contra derecha, liberales contra conservadores; son ellos quienes crean la polarización. Quieren que la ciudadanía guarde silencio.
No hay respuestas, ni condolencias, ni expresiones de indignación por parte del gobernador Bedolla del estado de Michoacán. Los jóvenes en los medios de comunicación y en las redes sociales preguntan: ¿Dónde está el gobernador? ¿Dónde está el fiscal?
La reconocida periodista Anabel Hernández señala directamente a un narcoestado, un gobierno autoritario y represivo.
Desde principios de mes, el estado de Michoacán ha estado sumido en protestas. La gente exige acción. También se han producido protestas frente al palacio de gobierno estatal de Michoacán, las cuales fueron reprimidas.
Un clima de incertidumbre es palpable en todo el país, junto con la intolerancia del gobierno.
Desde el Palacio Nacional emana violencia discursiva, y la eficacia y calidad de las políticas públicas no les preocupan. No les inquieta la inseguridad. Son indiferentes a los problemas que aquejan al país, comentaron dos jóvenes en redes sociales.
Algunos medios de comunicación señalan las celebraciones del Día de Muertos, específicamente las festividades, como una advertencia para el público, para la ciudadanía, con la presencia de esqueletos y la muerte.
Carlos Manzo la única persona que se atrevió a romper con lo políticamente correcto, para decir la verdad. Fue el único con agallas, afirma la publicación digital Revista Etcétera.
Antes de su muerte, Manzo declaró a medios locales:
“No quiero ser un alcalde más en la lista de quienes han perdido la vida. Tengo mucho miedo, pero debo afrontarlo con valentía”.
Alcalde mexicano asesinado a tiros en festival tras exigir mayor represión contra los cárteles, titula el New York Times.
Sheinbaum, sostuvo que no declarará la guerra a los cárteles. Deja la guerra contra el narcotráfico en manos de la ciudadanía. Declaraciones de la senadora Lilly Téllez:
¿Quién más va a alzar la voz? Pues todo el pueblo de México. Estamos indignados. Somos muchos los que alzamos la voz. Y vamos a seguir trabajando en el tema de la seguridad.
Desde febrero, Carlos Manzo se había dirigido a Claudia Sheinbaum y al secretario de Seguridad, Omar García, pero nunca le respondieron.
Asesinaron a un hombre que quería un cambio.
Carlos Manzo fue asesinado frente a su hijo de 3 años, su familia y toda la comunidad de Uruapan. Durante meses había pedido refuerzos, advirtiendo que querían matarlo. Manzo mencionó a los cárteles, pero el gobierno de Sheinbaum prefirió hablar de programas sociales mientras el crimen se apoderaba de las calles.
Tres líderes asesinados: Carlos Bravo productor de limones, David Cohen abogado y Manzo.