
Desde hace mucho tiempo los hechos negativos, que sería muy largo enumerar, han corroborado y demostrado que el MEP es un completo desastre, por consiguiente, las medidas cosméticas y las panaceas, tales como la reestructuración, los cambios y traslados de cargos, los dimes y diretes, las acusaciones, los “sofá”, no resuelven el problema, valga la redundancia muy grave, se debe iniciar el proceso sin demora, sin muchos resquicios legales, sin la burocracia, sin la política barata, sin los “choriceros” de siempre, desde cero hasta lograr un Ministerio de Educación Pública, acorde a los tiempos y eficiente; para eso tenemos unos excelentes planificadores en la materia quienes pueden emprender el proceso, nada fácil, pero posible, iniciando, tal vez, por departamentos, se necesita patriotismo y honradez que no faltan en el País, pues está en juego no solamente el futuro de nuestros jóvenes sino de la nación entera, una medida que no es una simple intervención sino algo radical para seguir adelante.
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