En nuestra sociedad existe la falsa creencia de que el cambio depende de un presidente, un diputado o alguna figura política. Pero la verdad es más simple —y más desafiante: el cambio se construye desde abajo, desde nosotros mismos, desde nuestras comunidades y regiones.
No necesitamos un cargo, una curul o una campaña electoral. Lo que todos precisamos son huevos para trabajar: valor para levantarnos temprano, disciplina para estudiar, compromiso para organizarnos, y coraje para no rendirnos.
Es hora de dejar de creer que una sola persona tiene el poder de transformar todo. Ese es un mito cómodo que nos paraliza. El verdadero cambio se hace en colectivo, con miles de manos que levantan no banderas partidarias, sino herramientas de construcción real: cuadernos, palas, computadoras, ideas y acción.
Hoy, nuestro llamado debe ser a ponernos en marcha:
- Que la juventud escriba su futuro en un cuaderno, en lugar de esperar promesas vacías.
- Que las comunidades levanten palas y construyan sus propios caminos, en vez de esperar carreteras que quizá nunca llegan.
- Que las mentes creativas enciendan sus computadoras y generen proyectos, empresas, soluciones locales.
Lo más preocupante es que en el primer trimestre de 2024, la tasa de desempleo en las zonas rurales llegó al 7,4 %, mientras que en las urbanas fue 8,0 % —una brecha que si bien indica una ligera ventaja para lo rural, muestra que las zonas rurales siguen sumando desventajas históricas, con índices que reflejan un rezago evidente en generación de oportunidades desde hace años.
No basta con soñar un país distinto. Hay que arremangarse y hacerlo realidad. El cambio que deseamos no está en las urnas, sino en las manos de cada uno de nosotros.
Dejemos de esperar cuatro años para que otro traiga el cambio y, en cambio, convirtámonos en generadores de valor, emprendiendo, creando empresas y exigiendo más oportunidades para que nos dejen bretear. La gente ya no come cuento y se aleja cada vez más de la política, pero tampoco podemos permitir que otros —que son minorías— decidan por nosotros.
Esto lo dice alguien que ya estuvo en política. En aquel tiempo me dijeron una frase que me marcó: “en la política se hacen amigos a medias y enemigos de verdad.” Por eso me alejé de la política tradicional. Pero alejarme no significa rendirme. Estoy listo para aportar mi conocimiento y mi esfuerzo cuando llegue el momento.
Hoy quiero invitarte a algo más grande que cualquier cargo: a creer que juntos podemos ser generadores de cambio real. Que levantemos cuadernos, palas y computadoras, y que cada acción sume a un futuro donde nuestra comunidad y nuestra región brillen por el trabajo, la innovación y la unión.
El tiempo de actuar es ahora. Porque el cambio no lo hará otro por nosotros: el cambio somos nosotros.