
La escena no podía ser más que elocuente: ministros de Estado que parecía habían recibido tremenda regañada, cabizbajos, compungidos algunos de ellos; quizás algunos ni sabían a qué fueron convocados a Casa Presidencial ese martes 03 de marzo a conferencia de prensa y probablemente fueron llamados de último momento; su vestimenta los delataba.
Lo que menos se imaginaba el Gabinete presente es que estaban asistiendo a una especie de traspaso de poder en el que su jefe inmediato estaba entregando el control de la gobernanza política a uno de los ministros mejor valorados y con mayor experiencia, para revisar y sugerir cambios para solventar la crisis política de su Gobierno.
Las reacciones no se hicieron esperar: desde algunos sectores, sobre todo desde la Asamblea Legislativa, que denunciaban el poco o nulo liderazgo del presidente, hasta el cuestionamiento contundente hacia su preparación para gobernar, al tenor de aquella famosa afirmación en uno de los debates de cara a la segunda ronda.
Los focos de atención de los medios y redes sociales se centraron desde entonces en don Rodolfo Méndez Mata, quien el fin de semana pasado anunció que estaría pidiendo consejos a figuras prominentes también exministros de la Presidencia; nota aparte: usted puede pensar lo que quiera de Rolando Laclé y de Rodrigo Arias, pero nadie les quita la experiencia en los menesteres de manejo de crisis.
Pero, suave, ¿en realidad Carlos Alvarado abdicó del poder en esa conferencia de prensa?
Volvamos por un momento a esa conferencia de prensa. Además de toda la exposición coyuntural que según él contribuyó a atizar la controversia hacia la UPAD, la mayor parte de la intervención del Mandatario se mantuvo en sostener la necesidad de que el Gobierno de la República manejara los datos necesarios para generar políticas públicas. Punto.
Cuando se refirió al papel que jugaría don Rodolfo Méndez Mata, no hay señales de que se le encomendara alguna tarea que fuera más allá de generar las sugerencias pertinentes para establecer los protocolos, los filtros y las salvaguardas para sostener la necesidad (¿o necedad?) de tener una instancia dentro de Casa Presidencial que continúe con la esencia de la UPAD.
Es decir, a don Rodolfo se le encomendó realizar la labor que no pudieron hacer los ineptos asesores nombrados por Alvarado, con salarios provenientes de recursos públicos y con la complicidad de su ahora exministro de la Presidencia y del presidente mismo que dejaron que estos imberbes se manejaran a sus anchas pidiendo información en su nombre.
¿Va a seguir Alvarado con su terquedad de tener una UPAD? Obvio, sólo que ahora sí va a respetar la Constitución y las leyes; y no lo digo con ironía, es lo que se desprende de esa conferencia, donde, según él, ha escuchado las inquietudes de la ciudadanía.
¿Para eso convocó a su Gabinete?, ¿para eso delegó en su mejor ministro semejante responsabilidad? Para materializar su insistente requerimiento de una UPAD.
¿Para eso está llamando Méndez Mata a estas figuras?, y no sabemos si va a pedir opinión a más. ¿Para satisfacer un capricho presidencial?, por el cual su imagen y su Gobierno han pagado un alto costo político.
¿Será que el presidente piensa que le quedan mucho tiempo en su silla o que el PAC seguirá gobernando?, que cree que el próximo mandatario o mandataria va a sostener esta oficina, que bien podría el sucesor por decreto trasladar a otro ministerio.
Y mientras tanto, la presión, las preguntas, las inquietudes se focalizarán en lo que vaya a hacer don Rodolfo, sobre el cual ya empezaron las primeras críticas por ese llamado que hizo a estos exministros. Ya el presidente se hace a un lado de esa presión. Méndez Mata, ¿tonto útil?
Lo que es claro es que conforme pasan los días, más revelaciones de parte de la prensa seguirán surgiendo sobre este penoso intento de jugar con el poder político dentro de Casa Presidencial…
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