Un reportaje sobre las mujeres rurales que sostienen el turismo sostenible en Costa Rica desde la invisibilidad.
La escena cotidiana que nadie ve
En una cocina de madera en la Zona Norte de Costa Rica, doña Marta prepara desayunos para los turistas que llegan a su pequeño hospedaje rural. Mientras revuelve el gallo pinto y sirve café en tazas de peltre, cuenta que nunca ha tenido acceso a crédito, que no figura en ningún registro oficial, y que su trabajo—aunque esencial para la experiencia turística—es invisible para el Estado. Como ella, miles de mujeres sostienen el turismo costarricense desde la informalidad, la precariedad y el anonimato. Este contraste entre la imagen internacional de sostenibilidad y la realidad local será el eje de este reportaje.
Mujeres en la sombra del paraíso
Costa Rica ha sido reconocida internacionalmente por su modelo de turismo sostenible. Sin embargo, detrás de esa imagen hay una fuerza laboral femenina que permanece en la sombra. Según datos del INEC y el ICT, las mujeres representan más del 40% del empleo en turismo, especialmente en alojamiento, alimentación, guianza local y producción artesanal. A pesar de ello:
- Más del 60% de las mujeres en turismo rural trabajan sin contrato ni seguridad social.
- Tienen acceso limitado a crédito, capacitación y promoción.
- Enfrentan una doble jornada: productiva y reproductiva.
- Solo el 18% ocupa cargos de liderazgo en cámaras o juntas turísticas.
La brecha de género se manifiesta no solo en lo económico, sino también en la toma de decisiones. La sostenibilidad, sin equidad, es solo una fachada.
Voces del territorio: historias de resistencia y exclusión
En Talamanca, una joven indígena bribri ofrece recorridos culturales, pero no puede acceder a fondos porque no tiene título de propiedad. “Nosotras cuidamos el bosque, compartimos nuestra cultura, pero a la hora de pedir apoyo, nos dicen que no calificamos”, explica con frustración.
En Guanacaste, doña Teresa, cocinera rural, ha recibido premios por su gastronomía, pero sigue dependiendo del boca a boca para atraer visitantes. “Dicen que somos parte del turismo, pero nadie nos toma en cuenta cuando se reparten los beneficios”, afirma.
En la Zona Sur, una cooperativa de mujeres logró formalizarse, pero enfrenta trabas burocráticas para renovar permisos. “Nos piden requisitos que no piden a los hoteles grandes”, dice una de ellas.
Estas historias revelan un patrón: las mujeres son protagonistas del turismo rural, pero el sistema no está diseñado para reconocer ni potenciar su aporte.
Instituciones y vacíos: ¿quién las respalda?
El ICT y el INAMU han lanzado iniciativas como la Red SOFIA y los Espacios Seguros para Mujeres, enfocados en la seguridad de viajeras y trabajadoras. Sin embargo, estas acciones no abordan de forma estructural el empoderamiento económico ni la equidad territorial. El INA ofrece formación técnica, pero muchas mujeres rurales no pueden acceder por falta de transporte, tiempo o información. Según datos del INAMU, menos del 10% de las mujeres rurales acceden a programas de desarrollo económico.
Propuestas para el nuevo gobierno (2026)
Ante este panorama, el próximo gobierno tiene la oportunidad de transformar el turismo en una herramienta de justicia de género y desarrollo territorial. Algunas acciones clave:
- Crear un Fondo Nacional de Turismo con Perspectiva de Género, con acceso simplificado para mujeres rurales.
- Reformar el ICT para incluir una Dirección de Equidad y Desarrollo Territorial.
- Establecer un sello de turismo justo y comunitario, con incentivos fiscales y promoción diferenciada.
- Integrar estas acciones en la educación técnica y vocacional, con enfoque territorial y de cuidados.
- Alinear estas políticas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, especialmente el ODS 5 (igualdad de género) y el ODS 8 (trabajo decente y crecimiento económico).
Heredar la fuerza, no el cansancio
Doña Marta, la mujer del inicio, dice que no quiere que su hija herede su cansancio, sino su fuerza. “Yo quiero que ella tenga opciones, que pueda estudiar, que si quiere seguir en esto, lo haga con orgullo y con derechos.”
Visibilizar a las mujeres que sostienen el turismo no es solo un acto de justicia: es una condición para que Costa Rica cumpla su promesa de sostenibilidad con rostro humano.
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La autora es investigadora y narradora especializada en turismo sostenible, cadenas éticas y desarrollo territorial.