Lucha de ideologías…

» Por Marisol Chévez Hidalgo - Licenciada en filosofía Universidad de Costa Rica

Los conflictos armados que han azotado al mundo, durante toda su constitución histórica-social, nos muestran siglo tras siglo que las luchas civiles se generan para enfrentan a un enemigo especifico, llámese éste colonizador o invasor pero desde diferentes flancos, políticos, sociales o económicos; los cuales, sirven de instrumento para combatir el nuevo modelo de ideología en pugna imperante hasta ese momento, como por ejemplo en los países de Medio Oriente que en la actualidad están sufriendo por la ideología asesina del (Daesh).

Así mismo, su contraparte en cuanto a ideologías de inestabilidad social ya se han hecho presentes en diferentes naciones de éste nuevo continente, pero tropicalizadas en cada caso. Donde para algunos es el populismo de corte clientelista que no deja pensar al pueblo, porque lo mantiene con hambre y sin poder salir de la pobreza, mientras para otros, es el neo-pentecostalismo de corte mercantilista, adecuado a la realidad histórico-religiosa de cada estado.

En el mismo sentido, los procesos que responden y confrontan a ésta clase de enemigos de la democracia en ésta parte del Orbe, se caracterizan por desarrollarse de una manera muy diferente que en Europa, Oriente Medio, África o Asia en donde se han presentado las mayores Guerras en la historia de la Humanidad de una manera intermitente.

Por ello es que podemos apreciar que todos éstos procesos son cíclicos, debido a que por periodos de tiempo breves, se presenta una paz relativa pero nunca total, ya que el germen de la inestabilidad política y discordia, ronda detrás de diversos intereses que constituyen las relaciones de poder que nos rigen a todos sin distinción alguna y que en un momento dado, hace despertar a la sociedad civil desde sus diferentes historias de lucha político-sociales.

Por ejemplo en nuestra hermana nación de Nicaragua, el pueblo se cansó de tanta disparidad social, donde unos tienen mucho y otros ni siquiera para comer, más allá de las “historias de progreso y desarrollo” que alienta la clase dominante y con poder adquisitivo consolidado, frente a todos aquellos que no quieren reconocer las carencias a las que se encuentra sometida gran parte de la ciudadanía desde hace décadas, por uno u otro gobernante

Los asesinatos de más 25 personas acontecidos en los últimos días, donde se acribilló a parte de la sociedad civil representada por estudiantes universitarios y un periodista, reflejan la crisis de un país que se encuentra luchando contra un populismo ideológico totalitarista disfrazado de democracia, y esto lo digo, para todos aquellos que justifican que el Presidente Daniel Ortega ejerce un gobierno democrático de elección popular.

Ante todo la valentía de los jóvenes estudiantes nicaragüenses es desgarradora, al lograr visibilizar que les es imposible aceptar como sociedad, continuar siendo saqueados por un sector de la población que se convirtió en aquello que tanto fue criticado en el pasado, ya que el fenómeno de rebelión en la granja, se da para ambos sectores del espectro político ya sea de izquierda a derecha o viceversa y Costa Rica tampoco fue la excepción, debido a que aquí, se dio frente al bipartidismo de viejo cuño que no se extrapola, políticamente hablando de esa manera.

Aunque si, en cuanto a las brechas que forjaron las nuevas administraciones e interpretaciones del pensamiento social demócrata y social cristiano, ante un sector de la población que durante décadas, no ha logrado salir de la debacle en la que se encuentra sumido; y que dio como resultado una revolución de pensamiento, donde la sociedad civil se cuestionó, más allá de ésta disparidad económico-social, el hecho de un estado donde unos poseían más que otros, no solo recursos económicos, sino también intelectuales en contra de toda equidad social, necesaria para el sano ejercicio de cualquier sistema democrático.

Por ello, es que el pensamiento arraigado en la mente caduca de algunos costarricenses en cuanto a la manera tradicional de ejercer la política en este país, está sufriendo una transición histórica tardía según las corrientes de nuevo orden, instauradas después de la Segunda Guerra Mundial, donde se tuvo que implementar gobiernos de Unidad Nacional o Coalición en toda Europa de acuerdo con las lecturas hechas frente al holocausto y al lanzamiento de la bomba atómica.

Porque desde una visión en retrospectiva de la coyuntura político-social de Costa Rica desde la concreción de la Segunda República, se debió ir en paralelo con los acuerdos de Yalta que rigieron al Mundo, más allá de cualquier pretensión de negar los hechos sangrientos de la guerra civil del 48, al igual que en un momento dado se negaron los horrores del Holocausto en Europa, aunque posteriormente allá si fue posible establecer gobiernos de coalición nacional, mientras que aquí, algunos continúan añorando que todo tiempo pasado fue mejor…

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.

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