
Mucho se habla de la crisis o el déficit fiscal de Costa Rica, sin embargo, son pocos los que de verdad abordan el fondo del asunto. Pero lo cierto es que, los actores son varios, los cuales merece mencionar. Así pues, es sabido que el gasto público aumenta exageradamente, y en esto tienen culpa los mismos sindicatos que a menudo presionan al gobierno, para la obtención de más pluses salariales, la mayoría injustificados.
En las universidades públicas por ejemplo, choferes, conserjes, guardas entre otros ganan muchos millones al mes (por la sumatoria a su salario base de esos pluses), en cambio en el sector privado esos mismos oficios no gozan de gollerías. Con Recope, ICE, CCSS, IFAM, PANI, Bancos Públicos y otras instituciones tanto descentralizadas como adscritas directamente al Poder Ejecutivo sucede lo mismo, ya que sus empleados más antiguos reciben jugosos salarios.
Pero cuando, el gobierno o juntas directivas ya no saben de dónde obtener más dinero para sostener para esos salarios de lujo, entonces lo que hacen es gestionar aumentos en las tarifas por los servicios que dan, y en el caso de entidades que dependen de trasferencias de fondos provenientes del erario o Hacienda, el Gobierno lo que hace es pedir a la Asamblea Legislativa que le aprueben paquetes de impuestos.
Respecto a las políticas macroeconómicas, el Banco Central tampoco tiene verdadera voluntad de recuperar el colón. Entonces, tan alta devaluación lo que hace es poner en desventaja la competitividad de nuestro país, de hecho, los TLC con los Estados Unidos y Canadá, no dieron los efectos esperados pues los productos costarricenses son muy caros como para que sean bien acogidos a nivel de exportación. Es más, los demás países del Istmo tienen mejores condiciones de precios, que superan esa competitividad con respecto a Costa Rica.
Por otro lado, la corrupción y el despilfarro en el sector público, afectan la reputación de nuestro país ante el mundo, por eso en los últimos años muchas empresas extranjeras han desistido abrir nuevas plantas o subsidiarias aquí. Otras empresas, al sentirse tan agobiadas por tantas cargas patronales, han cerrado sus operaciones para trasladarlas a naciones vecinas.
Tan solo esos tópicos, son suficientes como para tratar de entender toda esa maraña de aspectos nocivos, que afectan al legítimo desarrollo macroeconómico e infraestructural, de esta nación.
—
Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, fotocopia de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr.