Los peligros del Frente Amplio y del PAC

» Por David Francisco Nani - Filósofo

En campaña algunos son dados a victimizarse y a negar las acusaciones en su contra, aun cuando esas denuncias tienen pruebas. Tal es el caso del Frente Amplio y del PAC (partidos gemelos), que junto con el PLN (cuyo signo es la corrupción) han cogobernado. Podríamos hablar de las acusaciones contra el PAC por su convenio con Cuba y por malear la educación con contenidos ideológicos (como bien denunció Nueva República), dicho sea de paso también obteniendo resultados pésimos en inglés y en las pruebas PISA. Sería posible recalcar los vínculos del FA con las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela, cuyos crímenes no solo nunca delató (como tampoco reivindicó a Peng Shuai, ni al general Baduel, asesinado por la dictadura venezolana, ni a los exiliados), sino que se opuso a las mociones de censura en la Asamblea, y aceptó invitaciones de esos regímenes. Sin embargo he preferido dejar por un momento de lado esos hechos para problematizar un tema urgente: la reactivación económica. Estos partidos además de no ofrecer ninguna respuesta, atentan contra lo logrado. Y ambos tienen endebles equipos de trabajo.

El PAC en ocho años nunca tuvo interés por reactivar la economía. Si ya desde Chinchilla las cifras de desempleo eran malas, el partido del gobierno no llevó a cabo ninguna medida sustancial para mejorar la producción y el empleo. Recuerdo el debate entre Campbell y Corrales en Teletica, en 2018, Campbell no aportó ninguna política seria de atracción de inversiones o apoyo a las empresas, limitándose a proponer que “dejaría que surgieran” iniciativas (…). Y su intervención fue profética, con un gobierno totalmente desinteresado en la generación de empleo. Si bien arriban algunas transnacionales, también muchas partieron (Lala, Friday´s, Amoena, Mondelez, etc), quizás como nunca antes, y en época pre-pandemia. Las que llegan lo hacen por características país de Costa Rica (un buen inglés por parte no de la generalidad, sino de algunos sectores, formación científica en minorías citadinas y de clase media alta, etc), nunca por una política seria.

El Frente Amplio nos presenta una endeble propuesta de empleo. Vemos una verborrea constante donde todo se soluciona apelando a “cooperativas”, a “emprendimientos solidarios” y al sector de autogestión. Así lo establece en su programa. No nos dice cuántos empleos creará, ni cómo. Las cooperativas no son “soplar y hacer botellas”, conllevan formación y educación, además los sujetos deben estar dispuestos a querer administrar sus unidades productivas, lo cual no ocurre con los trabajadores de todo un país, pues muchos de ellos simplemente no desean hacer tal cosa (¿Será que el FA quiere cambiarlos a la fuerza y bajo el concepto de “el hombre nuevo” del comunismo?), el cooperativismo no representa una alternativa para todo el mundo. El sector autogestionario es sumamente pequeño a nivel de la producción nacional, a pesar del esfuerzo histórico de estas cooperativas; no sabemos cómo Villalta va a lograr convertirlo en una respuesta para vastos conglomerados, ¿Será que, a como Maduro habla con pájaros, Villalta tiene una varita mágica para crear cooperativas de la nada? Y podemos radicalizar la crítica, porque el FA nunca atestigua haber dialogado con cooperativistas, mucho menos con cámaras empresariales de pequeños productores. El paquete, más que una política sincera y pensada, parece un ardid para que el plan de gobierno no sea todavía más miserable, una excusa demagógica para salir del paso.

Pero hay más, como si fuera poco lo anterior. Ambos partidos quieren destruir a las empresas. Porque tanto el Frente Amplio como el PAC abanderan el Acuerdo de Escazú, un plan lesivo para la actividad económica, con controles exagerados donde los empresarios, más allá de la normativa ya vigente, casi deben demostrar que su empresa no es el nuevo Chernóbil o el Exxon Valdez versión local (…). El Acuerdo de Escazú constituye una verdadera cacería de brujas que ya ha suscitado fuertes protestas del sector productivo. También el PAC aprobó un Plan Fiscal dañino para las empresas, con un Ministerio de Hacienda inoperante que exige demasiados y engorrosos requisitos a las PYMES para cumplir con la ley. Y el FA hostiga al sector productivo, así nos propone agresiones a las zonas francas (el plan de gobierno en la página 26 habla de cobrarles un 15%), intervenir en los call centers y las plataformas como Uber Eats, aumentar el impuesto de renta para las supuestas “grandes empresas”, al tiempo de que, haciendo gala de una infinita ignorancia, desdeña el aporte de los aeropuertos y los grandes hoteles a la economía, llamando implícitamente a no abrir más. Vivimos en un mundo competitivo, si Villalta ataca a las empresas estas se irán a Asia, El Salvador o Panamá, y con ello tendremos un desempleo como nunca antes.

Sumándose a lo anterior, tenemos la total carencia de individuos capacitados para reactivar una economía, rasgo de los dos partidos. El Frente Amplio nos ha dejado muy en claro la nula capacidad de sus cuadros para sacar avante a un país en crisis. NCR Noticias reveló recientemente que muchos de sus candidatos a diputado no cuentan con experiencia laboral alguna (…), pero sí incorporan en su CV la participación en huelgas y protestas ¿Qué habilidades, blandas y duras, aprende usted en las “luchas sociales”? ¿Le servirán a una empresa pública o privada? Y el PAC de sobra ha demostrado la total carencia de sujetos preparados para gobernar, fueron constantes las renuncias de ministros y otros funcionarios, muchos de los cuales no solo trabajaron pésimamente, sino con claros atentados contra la ética; los escándalos sobraron y ni hace falta una gran memoria para citarlos (el último fue FARO).

Ambos partidos, además, tienen un problema en común, al ser de orientación izquierdista privilegian a ciertos sectores del entorno académico, sectores que no han enfrentado ni la oposición abierta de otros (en Costa Rica a la academia se le tiene por lo alto y pocos la critican), ni saben resolver problemas en el mundo real, más allá de la institucionalidad universitaria y sus fueros protectores. Si un TCU diseñado por usted no fructifica, pues diseña otro o lo corrige, en cambio si usted es empresario y quiebra una empresa, los resultados son muy distintos, también las enseñanzas. Sobran los ejemplos en el PAC y el FA de diputados y exdiputados que se la han pasado de las universidades públicas a la Asamblea y viceversa, sin trabajar en otro lugar. Villalta es un ejemplo patente y categórico. Si Sofía Guillén quiere mi voto, que se haga empresaria y abra una sodita de vender helados, almuerzos, empanadas y refrescos, aunque ni así votaría yo por ella dada su lectura de puro marxismo.

Estos partidos no convienen de cara al principal reto: la reactivación económica. El desempleo y la crisis son caldo de cultivo para grandes males (extremismos políticos y delincuencia son solo dos). Pero el PAC y el Frente Amplio, por trayectoria, ideología, inexperiencia y mala propuesta, no nos venden más que ideas infundadas, corrupción, y simples estupideces. Dadas tantísimas falencias y ridiculeces en los tópicos centrales, tiene sentido a nivel electoral que estos dos partidos prefieran polarizar y decantarse por temas “de moda”, aunque claro, el pueblo no come descarbonización, ni mariguana, ni eutanasias, ni abortos, ni Estados laicos. Frente Amplio y PAC son las opciones más dañinas. Junto a ellos está el ultra corrupto PLN (agrupación que como denunció Eli Feinzaig, es corresponsable de la crisis), partido cuyos “expertos” son Alí Baba y los Cuarenta Ladrones.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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