Los de ahora contra El Salvador

» Por Lic. Alejandro González Ramírez - Publicista y Divulgador

Valiéndose de sus investiduras, los de ahora, en los últimos años de gobernanza del Estado – Nación costarricense y aglutinados principalmente en los poderes Ejecutivo y Legislativo, dan más fe que la democracia puede convertirse en «el arte de confundirlo todo» como dijese una vez el filósofo Gustavo Bueno. En sus curules, ministerios y cómodos recintos, por supuesto, muy lejos de la aristocracia de Platón y Aristóteles, ahí se hayan los de ahora en los medios de comunicación digitales y tradicionales, despotricando para nuestra sorpresa contra acciones propias de su mandato.

Esta vez, contra acciones de la Asamblea Nacional de nuestro hermano y cercano país El Salvador, en buena hora coherederos de la hispanidad, por otro lado, alienados —como dijeran los marxistas— de las falencias que ha caracterizado las democracias representativas en las últimas décadas. Esos de ahora critican a través de su característico discurso cargado de términos como: alianza, diálogo, diversidad, tolerancia, acción ciudadana, libertades, derechos y demás que nunca definen, determinan y categorizan para saber de que están hablando.

Esos de ahora, consumados en su híper-modernismo y clasificados en la obra titulada El Mito de la Izquierda como «izquierda divagante», seguidos por una partida de «nuevos» liberales sumergidos en la misma pomada, acostumbran «endulcorar» sus ideales y aún peor sus postmodernas creencias metafísicas, prefabricas como leíamos en Mi Madrina a partir de un menjunje que contiene comunismo, liberalismo, panteísmo y una pizca de “Rousseaunianismo” y protestantismo. Un tema que merece la pena abordar en otro momento.

Lo pertinente en este escrito es ir contra los de ahora, porque «pensar es pensar contra algo y contra alguien» y es objeto de discusión el señalar como se rasgan las vestiduras, como se lamentan y hacen apología del trabajo que hacen valer sus colegas en El Salvador.

Ni los de ahora ni nosotros tenemos criterios suficientes para argumentar sobre lo ocurrido en ese país, sus razones habrá para ejecutar —eso sí— una medida drástica y valiente como la anunciada en medios internacionales.

Sin embargo, aquí en Costa Rica, los de ahora han construido sus castillos de arena y sus molinos de viento a partir de lo mismo que critican, de sus cacicazgos y mayoría parlamentaria, del contubernio con el Ejecutivo y la vista gorda del Judicial, este último que en reiteradas ocasiones parece interpretar la Constitución y claudicar ante los organismos internacionales porque al parecer para algunos fenómenos sociales sus “recomendaciones” siempre serán vinculantes.

Los de ahora, tampoco se atreven de hablar sobre sus compañeros ideológicos en otras latitudes cuando ejecutan las mismas medidas. Nada más sencillo que ser tolerantes cuando estamos de acuerdo y a pesar de lo dudoso del psicoanálisis, Carl Gustav Jung enseño que el ocultar las sombras de nuestro interior hace que las proyectemos en otros, y las sombras no son más que nuestros miedos – los de ahora-.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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