
El Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), de la Universidad de Costa Rica, publicó recientemente su última encuesta, donde publica datos sobre la competencia electoral en la que nos encontramos.
Según el estudio, el 54% de los encuestados manifestaron que están muy seguros de ir a votar en febrero del próximo año. A estas personas decididas a ir a votar se les preguntó por quién lo harían.
Un 42.2% contestó que aun no tiene candidato definido. El otro 58.7% de los encuestados decididos a votar, manifestaron abiertamente una preferencia (curiosamente en esta pregunta un 0.1% aseguró que no votará).
Lo que el CIEP omitió es responder a la pregunta: “Entre las personas decididas a votar que tienen ya un candidato definido ¿por quién votaría para presidente?”
Esto es, el porcentaje que tiene un candidato determinado, excluyendo a los indecisos, toda vez que no se puede saber lo que hará finalmente este grupo de personas.
Tomando los propios datos del CIEP, estos son los resultados:
| Intención de voto | Porcentaje |
| Antonio Álvarez Desanti (PLN) | 43.7% |
| Rodolfo Piza (PUSC) | 19.9% |
| Carlos Alvarado (PAC) | 13.9% |
| Juan Diego Castro (PIN) | 10.0% |
| Otros candidatos | 5.0% |
| Otto Guevara (ML) | 4.3% |
| Rodolfo Hernández (PRSC) | 1.9% |
| Edgardo Araya (FA) | 0.7% |
| Sergio Mena (PNG) | 0.5% |
| Total | 100% |
Estos datos que el CIEP “olvidó” poner en su estudio son fácilmente extraíbles y no implican manipulación alguna, como lamentablemente lo aseguró el investigador del centro, don Ronald Alfaro. De hecho, para obtener esos datos, basta aplicar la famosa “regla de tres” que se aprende desde la escuela.
El señor Alfaro ha salido a la prensa y en nombre del CIEP, a decir que el exponer esos datos tan elementales, es una manipulación y tergiversación del PLN. Más aún, según se desprende de las notas del periódico El Mundo dijo dos cosas que son falsas desde donde quiera que sea le vea:
- Que aun eliminando los indecisos, el candidato del PLN no supera el 40%.
- Que en el escenario donde se incluyen los indecisos, habrá una segunda ronda.
Con respecto al primer punto, es evidente que Álvarez Desanti supera el 40%, como se demostró más arriba. Insisto en que basta una simple operación matemática para obtener los datos (se multiplica el porcentaje de decididos a votar por un candidato por 100 y se divide entre el porcentaje del total de personas decididas a votar que ya tienen candidato -57.7-).
La segunda aseveración se cae por su propio peso. Si se está incluyendo en el análisis a los indecisos (que por definición no sabremos qué harán), ¿cómo puede ser tan contundente Alfaro y el CIEP para decir que nadie gana en primera ronda?
Alfaro está presuponiendo lo que hará ese grupo de votantes, sin dar un solo dato que lo sustente. Bien podría darse el caso que un grupo muy mayoritario de indecisos le den el apoyo a un candidato determinado y este tenga lo suficiente para ganar en primera ronda. También podría darse el caso que se distribuyan entre todos los candidatos de tal forma que efectivamente se requiera una segunda ronda electoral.
Pero lo cierto del caso es que de esa pregunta en específico del estudio del CIEP, no es posible concluir que habrá una segunda ronda. Decirlo de forma tan tajante es una temeridad.
Ahora bien, lo que es común en la publicación de encuestas, es dar también el dato de por cuál candidato va a votar la gente que ya está decidida. Recientemente lo hizo El Mundo con la encuesta de OPol, cuando publicó que el candidato Álvarez Desanti obtuvo el 31.22% y en segundo lugar Piza con el 17.55% en su última encuesta.
Lo que resulta extraño es ocultar ese dato y cuando se saca a la luz pública decir que se trata de una manipulación. Pero es absolutamente inaceptable, que un instituto de la Universidad de Costa Rica publique en su página en Facebook que cualquier otra interpretación que no provenga del CIEP es una “manipulación incorrecta sin sustento en la realidad”. El CIEP no tiene el monopolio sobre la interpretación de los datos que ellos mismos publican, menos cuando omiten resultados tan básicos.
Luego de ver que Alfaro y el CIEP ocultan datos obtenidos de una simplísima operación matemática, así como su persistencia en que estos no se conozcan, y las injustas afirmaciones de una manipulación inexistente, no se puede más que preguntar cuáles son sus intenciones.
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