
Lloro por…
Hay tanto que decir y solo tengo unas cuantas páginas virtuales donde plasmar lo que una inquieta alma anhela. Cuantas preguntas, cuantos anhelos por resorber ante un mundo que me distancia de mi la más sagrada humanidad.
No soy de los que no pelean, estoy incluso dispuesto a muerte sin más, pero quiero saber cuál aparente realidad es tal cual se afirma que es, no para ir preparado ante la batalla, sino para abrazar la realidad tal cual es.
El mundo, la patria se desangra sin más, fruto de parásitos corruptos que enquistados desde quien sabe cuándo han encontrado la forma de manejar el sistema para sus intereses.
Y la mayoría, cual “siervos menguados”, cerebros lavados, irresponsables ciudadanos de cada patria dormida que solo exigen derechos a terceros mas no deberes a sí mismos, se apartan con un “porta mi” de su obligada participación en el destino del mundo, su nación, su región, su ciudad, su cacerío… Cada cual, cada uno, ya ciudadano, con o sin experiencia, se “auto posiciona” como cómplice de malos gobernantes y corrupción, que como lacra carcome no el presente de la patria, sino su futuro que se reduce no a logros y metas, riqueza y honores, sino a personas y calidad de vida.
Por ello lloro, pero también lloro por…
Que sí y no.
Esto y aquello.
Todo y nada.
Que algo dentro lo quiere.
Motivos mil, sin motivo alguno.
Lloro por…
Alegrías, risas y buenos tiempos.
Tristeza, muecas secas e historias agrias.
El ido pasado y el venidero futuro.
El eterno presente.
Lloro por…
Tener lágrimas, no tenerlas.
Hacerlo en silencio, a gritos.
Que eso es lo que quiero y lo que no.
Lloro por…
Mí, por ellos.
Estar a solas, entre millones.
Ser hombre, mujer.
Ser niño, joven, adulto, anciano
Lloro por…
Guerras no iniciadas, la paz cómplice.
Conflictos prefabricados, injusticias que sus amos las dejan venir.
Miles muertos a manos de hermanos desconocidos, millones de sobrevivientes heridos y perturbados, quizás de por vida.
Los muertos, los vivos; los que viven pero ya han partido.
Lloro por…
Vivir en un país con tierra y mares, pero una patria fantasma, sin alma, cara, sin un “hacia allá”, un “soy así y punto”.
Vivir en un Estado seudo fallido y que desfallece.
Ser parte de una república con cuatro poderes y unos pocos empoderados.
Vivir en una falsa democracia, aunque todos participan al vestirse de rojo.
Lloro por…
Nuestros presidentes títeres y los que se creen águilas y no simples caracoles.
Nuestros padres y madres de la patria que nos han abandonado como a niños de la calle.
Leyes inmorales, injustas; leyes necesarias pero inexistentes.
Lloro por…
Empresas privadas que no produce libertad, por libertades que no permiten privadas empresas.
Ciudadanos necesitados de todo y otros de nada.
Gente que no es persona y una sociedad que es solo individuos juntos.
El “porta mí” y la corrupción de los corruptos y de los que no lo son pero la permiten.
Lloro por…
Las grandes empresas que compran el mundo.
Unas pocas vidas dicen que han de vivir las millones de vidas restantes.
Que sobra de todo y no alcanza para la mayoría.
Que nos engañan y vuelven a engañar.
Que nos engañamos y no queremos saber.
Lloro por…
Mi y mis miserias.
Mi y mis omisiones.
Mí y los míos.
Mi y todos.
Lloro por…
Muchas situaciones que no comprendo, no quiero, no comparto…
Pero, sobre todo, por ser lágrima pura, inmanejable sensibilidad, contradicción perenne, misterio incomprensible, alma inquieta, anhelo insaciable, grito apagado, ateo y creyente, soñador y realista, “cuatro ojos perdedor”, soñador imparable, el “toto” (tonto) como me llamaba un niño, perro callejero que se cree lobo salvaje, inquieto adolescente aspirante a novio que no sabe bailar, niño sin padre y con familia gris, incapaz arqueólogo que de dobles sentidos no sabe interpretar ironías hechas chistes, hermano de la incoherencia, iluso que no aprendió a reír…
Mas también es cierto que, lloro porque, …en mi cielo se dibujan arcoíris de colores pastel y pelo de gato que cae suavemente, …en mi alma crece prado verde y flores silvestres, …en la mar de mi espíritu, bajo nubes grises, brisa de tormenta y lluvia que pica la piel, escalofríos y rayos de sol tenues, hago fiesta junto a mi perro fiel, amigo de ladridos alegres, … en mis adentros, los niños que soy, entre la lluvia y charcos embarrialados, pies descalzos y manos sucias, más allá de que esta vida parezca una divina comedia, ellos dibujan en sus rostros sonrisas encantadoras que no son de este mundo.
Lloro, pues, porque lloro.
Lloro porque soy un ser humano y me duele en el alma la realidad que me circunda…
Lloro simplemente porque quiero y lo necesito, para que mi alma tome un respiro vaciándose de sufrimientos y alcance la fuerza del que trota, que, aun corriendo no muy rápido y como única meta en sí misma, se entrena pues no para ganarle a otros y llegar velos a una supuesta meta, sino para disfrutar el recorrido que es la vida misma y llegar, aunque sea ultimo al lugar donde se dice que se triunfa aunque ya no haya nadie que le vitoreé.
Y en ese momento, con alegría en el corazón, … lloraré y lloraré…
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