Actualmente se vislumbra una época oscura para nuestro país, donde el fracaso de la guerra contra las drogas pone en riesgo las fibras esenciales de nuestra Democracia. Como es el caso de la Salud Publica donde al mantener un despenalización del consumo de sustancias consideradas “ilegales” y, al entregar de facto la seguridad de la Salud Pública a manos de las redes criminales por parte de instituciones que se supone velan tanto por la salud y seguridad ciudadanas, como el ICD, IAFA, MSP y hasta el propio el poder judicial. El fracaso se ve en Limón perfectamente reflejado.
¡La guerra contra las drogas ha sido un éxito! UN ÉXITO PARA EL NARCO. Porque está plenamente demostrado que se ha fortalecido, y en vez de “fumigarlo”, la peste ha crecido tanto, que ahora la población indefensa, tributa además con sus muertos.
Desde luego que el prohibicionismo no redujo la producción y el consumo de drogas ilegales. Chocolate por la noticia. Evaluar la guerra contra las drogas desde la reducción de la oferta y la demanda (parámetros impuestos por los estados) sería como criticar al imperialismo por fracasar en proteger la libertad, o al neoliberalismo por no terminar con la pobreza.
En las Américas la patológica guerra contra las drogas continúa y el enemigo de turno son los desposeídos del neoconservadurismo. La crisis de encarcelamiento masivo, la estigmatización social y la violencia cotidiana que toda esta absurda guerra genera, es la funcionalidad del proyecto para criminalizar la pobreza en pos de la gobernanza neoconservadora: a alguien tienen que meter en las cárceles, llenarlas hasta el tope, pero no precisamente a los narcos que manejan el enorme y productivo mercado, esos andan por la libre contratando sicarios y matando sin piedad.
Si la guerra contra las drogas es exitosa es porque el discurso que la habilita se adaptó a nuevas formas de control social. Si en el mundo occidental post 1968, los entendimientos colectivos sobre “el problema de la droga” legitimaron políticas y proyectos enfocados al control de “jóvenes” que amenazaban el orden social, hoy el problema reside en la tríada crimen, violencia y pobreza, bajo un orden neoconservador, incapaz de contenerlo.
Un orden donde se proponen medidas como la extinción de dominio y el impuesto a sociedades, cuyo principio es “somos culpables antes de inocentes”, estrategias que fracasan en contener a las redes criminales, como ratas fortalecidas en sus madrigueras.
Más aun cuando no se han ejecutado 23 millones de colones en el Ministerio de Seguridad, la extinción de dominio es la clave de oro para las redes prohibicionistas. Pareciera que la amenaza del Ministro de Seguridad Gustavo Mata, no es tanto porque tenga un genuino interés en la Seguridad Pública, sino para que se mantengan los sueldos de los prohibicionistas.
El Ministro Mata declaró que: ““Denuncié que la amenaza pronta era la cantidad de droga que iba a circular por la región. Hablo de droga porque de ahí se desprende toda la problemática que está viviendo nuestro país; de ahí salen los homicidios, de ahí salen los robos, de ahí salen las violaciones y demás incidencia criminal”
Aduce que clama por la mayoría embrutecida y manipulada a creer en la guerra contra las drogas , pero definitivamente no clama por un real cambio en la estrategia, a pesar de que el diputado Otto Guevara, personaje hipócrita en este tema, le indica que ese impuesto no va a pasar en 30 dias y le recomienda que renuncie. Y lo mismo debe hacerse hacia ese diputado que ha apoyado medidas prohibitivas, las que han generado los hechos en Limón, él también debería pensar en guardar sus tiliches y renunciar.
Un liberal que no defiende el cambio en políticas de drogas es un cómplice del status quo! Y otro que debe renuncia es el diputado fundamentalista Abelino Esquivel que se va con todo pago a Colorado, para apreciar nuevas maneras de regulación que luego niega por su “dios”.
Este es el real clamor de una población que está cansada de discursos anti drogas y moralismos que se traducen en más mano dura y el populismo punitivo, este es el clamor de una población que exige una legalización del cannabis y una completa reforma en la política de drogas ¡Porque las muertes relacionadas a este tema en Desamparados, Limón, Los Guido, para mencionar algunos, así lo exigen!
¡Entremos en un enfoque serio y real y déjense de satanizar y perseguir sin resultados, para realmente lograr fumigar al narcotráfico.