
Nos informan que 110.000 estudiantes han sido privados de la alimentación que les brindan los comedores escolares.
Cada día recibimos la angustia silenciosa de las madres y los padres que amparan su difícil situación económica al sustento que brindan esos centros educativos.
El Estado pierde 450 millones de colones diarios en alimentos según la prensa y 200 millones de acuerdo con las cifras del gobierno. El monto pierde importancia, es la razón para la que han dispuesto esos recursos. Es para la atención de niños y niñas que ven alejarse su comida por asuntos y conflictos de los que no son responsables.
Paradójicamente los estudiantes más afectados son las niñas y niños de las zonas costeras. Esas áreas vulnerables país: Puntarenas, Guanacaste y Limón.
Quisiera saber si en las negociaciones entre los sindicatos y el gobierno han reflexionado que a pesar del paro y la huelga no se perjudique el futuro de la Patria. Porque el futuro es de ellos y de ellas. No es la huelga y sus dirigentes. No es del gobierno y funcionarios.
Hablar de macroeconomía, de trazabilidad o la justicia del plan fiscal hace que sus ocupadas mentes no escuchen el corazón de los niños y de las niñas que nutren estómago y mente del alimento que brinda el comedor de las escuelas. Pero más aún, han perdido la capacidad para escuchar sus propios corazones. No creo que algún costarricense en sano juicio sea capaz de dejar sin comida al futuro de la nación. Lamentablemente eso está sucediendo.
¿Será que los intelectuales de un lado y del otro, no tienen corazón?
Hasta donde hemos visto, se trata de poder político. Llevar a buen puerto un esquema fiscal que desmerece la vida diaria de los infantes, sus madres y sus padres. O bien, mantener privilegios antidemocráticos e injustos como el sistema de pensiones de lujo o los privilegios de algunos aspectos de las conversaciones colectivas.
Hasta en los conflictos más infames de la humanidad han existido treguas para abrazar el futuro de la humanidad. ¿Cómo puede ser que en Costa Rica no exista un espacio de dignidad?
Señor presidente, ministras y ministros, sindicalistas por favor abran los comedores escolares.
Señoras diputadas, señores diputados no avancen en las sesiones del Plenario Legislativo hasta que los comedores escolares abran sus puertas a los niños y a las niñas de nuestra Patria.
Esos pequeños y pequeñas compatriotas son el futuro del país y es necesario que crezcan con un corazón sano.
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