“¿Libiamo…?”

» Por Luigi Rebecchi Pannelli

Tal como se había anunciado, se estrenó en el teatro Melico Salazar la ópera de Giuseppe Verdi, quien; ojalá descanse en paz, “La Traviata”; una versión moderna, y de última generación, donde faltó solamente un robot para perpetrar “el delito de lesa arte”. Nuestro respetable público; considerado y alabado por la mayoría de la gente, como muy educado por no silbar nunca, en general; una obra de teatro, aunque resultara ser un completo “fiasco”, hecho que ocurrió en el Melico, donde aplaudió sin parar, a diferencia de otros espectadores maleducados, quienes; en el pasado, silbaron sin piedad; al famoso y entrañable tenor Luciano Pavarotti, intérprete de una ópera donde no se salvó nadie de los silbidos, ni el ratón del teatro. Desde luego y; que a nadie le quepa la menor duda, de que cada espectador tiene su propia forma de apreciar el arte y por ende su idiosincrasia, que hay que respetar y; en el caso que nos incumbe del Melico Salazar, no tanto para rejuvenecer y ofender a los nicoyanos sino; por consideración a la lírica de nuestros tiempos, hay que brindar con agua dulce (Sic).

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