
Pese a la confusión entre varios ciudadanos sobre la venta de alcohol durante la Semana Santa, los consumidores podrán comprar bebidas alcohólicas en al menos 18 cantones el Jueves y Viernes Santos.
Semana Santa es la temporada alta del turismo, y por esa razón no debería limitarse la venta del licor, específicamente en lugares de alta visitación turística y tampoco se puede asumir que con la venta de licor en el resto del país se van incendiar las ciudades.
Lo que si es cierto es que con las restricciones o limitaciones a la oferta, los consumidores buscarán otras alternativas de abastecerse sin importar recurrir al mercado clandestino como opción.
Comprar en el mercado negro también tiene sus consecuencias porque se condena al comercio formal al no obtener ganancias y tampoco habrán ingresos para el pago de tributos.
Esta claro que imponer la ley seca como medida para controlar los desmanes y aglomeraciones, es un retroceso al plan de reactivación económica que demanda más apertura comercial y más movilidad y menos restricciones.
Sin embargo, en otro contexto otros cantones mantienen una postura conservadora, al seguir con la aplicación del veto. más que todo por el respeto a las celebraciones religiosas. Adicionalmente la medida tiene la finalidad de evitar las aglomeraciones durante la Semana Mayor y evitar así una propagación del coronavirus en tiempos en que el país goza de una disminución y hospitalización por contagios del covid-19.
Respecto a la Ley Seca, se dice que el Concejo Municipal Turrialba no se pronunció pese a que el reglamento de la Municipalidad sobre regulación y comercialización de bebidas con contenido alcohólico ley 9047 es claro y este se basa en el artículo 3 de la ley 7633 que había sido derogado, lo que implica que la ley que impide su restricción no está vigente, por lo tanto la única forma de restringirlo era con un acuerdo del actual Concejo Municipal a partir de lo indicado en el artículo 26 de la Ley 9047 que establece que cada municipalidad tendrá la facultad de regular la comercialización de bebidas alcohólicas y consumo de licor, los días que se celebren actos cívicos, desfiles, u otras actividades cantonales, lo que supone falta de lectura de dichas leyes.
La Ley Seca como tal no reduce el consumo del alcohol sino que restringe las libertades del ciudadano, pues con su implementación considera al individuo como incapaz de tomar las más básicas y elementales decisiones acerca de su consumo y su vida.
Desde este mismísimo momento el Consejo Municipal Turrialba debe empezar a analizar la suspensión de dicha ley dando un paso fundamental hacia la consolidación de libertades del ser humano como es la de decidir.
Por último, la libertad es un valor esencial e imprescindible de todo sistema que se diga democrático y que es un derecho fundamental, consagrado no sólo en normas constitucionales, sino en tratados internacionales.
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