
El tema de las pensiones ha sido siempre y seguirá siendo controversial, “Urbi et Orbi” y Costa Rica no es la excepción; puesto y descontado, que las pensiones se relacionan en su mayoría; con la edad de las mujeres y de los hombres, cuyos trabajos son diferentes, es fácil deducir que el desgaste físico no es el mismo, por consiguiente; ni los gerontólogos podrían a ciencia cierta, determinar un límite de edad para la jubilación. Sin embargo; con el fin de no buscar las cinco patas al gato, como ocurre en la actualidad, proponemos a continuación; unas medidas duras y parejas, tales como: 1) tomar en cuenta exclusivamente el último salario devengado; 2) el total del último salario debería ser completo e igual al total de la pensión, sin rebajas;3) las cuotas patronales y las de los trabajadores deberían ser iguales en todos los regímenes, en el sentido de que una vez establecidos los porcentajes, no podrían variarse; 4) las cantidades de las cuotas para obtener la pensión, después de unos estudios actuariales serios, también deberían ser iguales para todos, valga la redundancia, duras y parejas. 5) Crear un solo sistema de pensiones bien administrado eficiente y eficazmente.
Concluimos que el problema no estriba exclusivamente en las pensiones, sino en los salarios y los pluses que se otorgan en forma antojadiza y política y; que provocan las desigualdades, una injusticia que se ha vuelto endémica.
Un santo de la calle; que de inocente no tenía un pelo, reclamó que los salarios y las pensiones mínimas que a los postergados no les alcanzan ni para los frijoles, deberían ser suficientes duros y parejos para que vivan con dignidad.
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