Entre las excusas dadas a la opinión pública del por qué no puede pagar los precios justos por la reparaciones de los vehículos, el señor Elián Villegas indica “que al hacer eso, aumentarían el costo de las pólizas para todos los costarricenses”. ¡Qué falaz argumento señor Villegas! Ya que a usted no le tiembla el pulso para pagar la convención colectiva del INS que nos cuesta anualmente cientos de millones de colones. A usted, señor Villegas, no le preocupa aumentar el salario mensual del gerente de la institución a más de 10 millones de colones; a usted, don Elián, no le interesa reducir costos a lo interno del Instituto Nacional de Seguros. Sin embargo, menciona que no puede pagar lo justo por los servicios auxiliares de los artesanos del oficio de enderezado y pintura y de los agentes de seguros, que cada vez trabajan más y ven reducidos sus ingresos por comisiones.
Como se puede ver fácilmente en el estudio de costos, que no quiso brindarme el señor Villegas cuando lo solicité el pasado mes de diciembre, los precios que actualmente se están pagando por mano de obra para la reparación de vehículos, están muy por debajo de lo que verdaderamente cuesta, y los avalúos, muy por debajo de los costos operativos de las reparaciones. Por esta razón, el señor presidente del INS tomó la decisión de declarar el informe secreto en el “gobierno del cambio y de la transparencia”.
También menciona el señor Villegas que no son todos los talleres acreditados los que tienen problemas, sino que son 2 ó 3 talleres codiciosos los que están haciendo toda esta revuelta.
Qué lástima que el señor Villegas no estuvo en la reunión que realizaron los artesanos de enderezado y pintura el sábado 11 de marzo en el INA de la Uruca, donde asistieron más de 200 empresarios que externaron su descontento por el servicio ineficiente que se brinda por parte de algunos funcionarios del INS.
A manera de ejemplo, a un humilde reparador de zona rural, dueño de un taller artesanal, le exigen por ejemplo, que instale internet de alta velocidad y otros requisitos de logística de difícil cumplimiento, pero le pagan las reparaciones a precios en ocasiones ruinosos.
Parece ser que a algunos de los servidores públicos que laboran para el INS, se les olvida que son funcionarios institucionales que están ahí para servir y no para obstruir ni servirse.
Hoy más que nunca parece ser que nuestra querida institución está siendo secuestrada por banqueros prestamistas, que lo único que quieren es acumular jugosas ganancias en los estados financieros, sin importar el costo social que esto implica. No permitiremos más abusos, atropellos o vejación alguna contra empresas familiares, que lo único que están solicitando es que las dejen trabajar con mayor desahogo para ganarse el sustento diario.