
Pandemia maldito tesoro ya te vas y aun así te quedas.
Ser responsable e informarse bien es un proceso lento. El conocimiento, la inteligencia y la sabiduría no son la misma cosa, un líder debería de tener -en su versión más idílica- una mezcla de las tres virtudes anteriores en abundantes proporciones.
Y como ahora tener el garrote más grande o la espalda más plateada dejó de ser una forma válida de gobierno. Al líder lo escogemos apelando a la culpa del molote en este hermoso proceso de pavimentar mal las carreteras cada 4 años que llamamos “democracia” -¡Cuánta razón tenía Sócrates!-
…Nos gusta suponer que podemos tomar buenas decisiones de manera veloz, nos gusta confiar en que somos capaces y por culpa de la superstición, propia de nosotros los animales y bien explicada por B.F. Skinner y alimentada por incesante repicar de campanas que los domingos nos llamaban desde niños a doblar rodilla frente a la imagen de un pobre judio del siglo I clavado a un instrumento de tortura romano… También nos gusta suponer que alguna fuerza superior nos vigila y nos guarda.
Y pensamos que como a Aquiles o a Héctor cuando la cosa se ponga fea un Deux ex Maquina bajará del cielo para sacarnos de la torta y dejarnos esparcir nuestras babosadas otro día más.
Y si algo nos ha enseñado la pandemia y la vida en general es que no le caemos bien a nadie en particular y fuera de nuestra madre ningún Deus ex Machina tiene la intención, ni la recurrente paciencia para sacarnos de los océanos de caca en los que nos metemos.
Covid y sus otras “OTRAS” variantes
A parte de filósofos envenenados en guerra con la democracia y obras de teatro con aparatejos convenientemente puestos para mover al héroe al siguiente acto. Los griegos nos dejaron un alfabeto con el que la OMS se ha permitido nombrar las variantes genéticas de su virus políticamente correcto. Covid 19, porque virus chino o Virus de Wuhan o “Virus de la ciudad donde hay un laboratorio que estudia los virus exactamente iguales al que inició esta pandemia y pese a que el mercado a la que le echaron la culpa no vende animales vivos y el murciélago más cercano a la ciudad está de decenas de kilómetros” simplemente no eran tan pegadizo.
La innegable existencia de una nueva enfermedad que mata a un porcentaje de la población que muy por lo general ya se encuentra de por sí y sin si necesidad del virus en una situación de salud comprometida sea por edad, elecciones de vida o condiciones preexistentes ha obligado a nuestros líderes y no tan líderes mundiales a tomar (improvisar) decisiones.
Esperamos que estas decisiones sean las mejores, se tomen con base en la ciencia, la recolección y la curación esmerada de estos y pasados por un filtro de ley y moral, pero la presión y la ciencia no se llevan bien excepto quizás para hervir agua…
En defensa de las medidas draconianas
En sistemas complejos y juegos infinitos la colaboración es la decisión más acertada. La imposición de medidas y restricciones de movimiento ante el esparcimiento de un virus nuevo y desconocido es una medida sabía a inteligente. Pues la limitación momentánea de las libertades puede hacer mucho más por preservar la especie que la omisión, el debate, la filosofía y la politiquería. En especial cuando lo que se ignora es mucho y lo que se arriesga a perder es mucho más…
La parte contraproducente es cuando la medida resulta insostenible a largo plazo y necesaria de romperse a corto plazo. Pues no nos equivoquemos, las restricciones modernas se hacen no para salvarlo a usted o a mí como individuos sino para proteger a los sistemas del estado en especial los de salud del colapso en la anarquía animal. Y este mismo sistema que se protege es sumamente dependiente de las libertades de tránsito y producción.
Uno hubiera esperado que esto resultara aparente en especial para nuestros líderes que buscamos que sean los mejores de entre nosotros… Pero claramente no ha sido así. Algunos se intoxicaron como polillas con las luces y los flashes de la prensa y otros encontraron en la pandemia la justificación del poder temporal como si este hubiera sido otorgado por la providencia.
Y ante la necesidad de romper las medidas draconianas y sumando nuestra propia estupidez individual de permitirnos pecar por aquí y por allá e ignorar las mejores prácticas para evitar el contagio.
La autoridad se embriaga de autoritarismo. Y empezó a sazonar más y más sus medidas con un poco más de fuerza, un poco más de multas, un poco más de restricciones de movimientos, un poco más de ruedas de prensa y un poco (mucho) más de censura.
Lo hacemos por su bien
“Lo hacemos por su bien” y por “el bien colectivo” definitivamente suena mejor que “Usted es demasiado estúpido para saber lo que le conviene” Y quien no ha conocido a alguien lo suficientemente estúpido para justificar esto… Pero cuando esta política se le impone al pueblo la ofensa no es una para el pueblo es una y la misma para cada individuo.
Basta saber de historia o biología para entender porque la separación de las poblaciones es una pésima idea y como por ejemplo la Política de Identidad gringa ha hecho más en 12 años por la tensión racial que la misma guerra civil gringa. Pero volvamos al virus al otro que mata menos gente… Al que salió de China…
Hoy el gobierno sigue los pasos de otros gobiernos que también ven Netflix y obtiene sus escrituras y mandamientos de Facebook y las Marcas azules de Twitter y agrega a esa sazón ya con gusto cada vez más autoritario.
Mandando la obligatoriedad de las vacunas para todo empleado público y el derecho de despido sin responsabilidad patronal para los no vacunados del sector privado… Imagino por la nostalgia de aquellos felices días cuando el desempleo era del 24%.
Utilidad, premura, necesidad e ignorancia
No se confundan quien escribe juró cuando era niño ser científico y defender la ciencia soy y seré hasta que la evidencia me haga cambiar de opinión defensor de las vacunas, los antibióticos, los alimentos transgénicos, la terapia de células madres y la exploración espacial entre muchas otras cosas.
La mayoría, la gran mayoría de nosotros no estaríamos aquí de no ser por las vacunas… Las vacunas son una de las bases que asientan a la civilización humana moderna y por su ausencia incontables vidas de nuestros antepasados se apagaron en la más cruel de las agonías.
Mi preocupación y molestia con la decisión de la comisión nacional de vacunas está en el antecedente que sienta al establecer obligatoriedad.
El manual del dictador
Aún no he brindado por la muerte de Kissinger… Pero reconozco y la importancia y utilidad del poder suave y sin miedo dejo aquí una guía para cualquier futuro dictador potencial sobre cómo salirse con la suya.
- Del libro de Stalin: Mantenlos asustados, los animales asustados buscan guía. De esto debemos agradecer también a la prensa ya los anuncias de Shampoo y Cardioaspirinas que pagan los salarios de los periodistas que se meten en nuestra casa, mesa y cama para mantenernos al tanto de la última novedad del virus cuando Navas o el príncipe de Inglaterra llevan un día tranquilo.
- En la escala del 1 al 10 siempre apunta al 20 para que cuando la ley y el sentido común detengan tu avance totalitario y dictatorial los tontos festejen tu derrota, aunque igual conseguiste el 10 que buscabas o un nada despreciable 8.
- Justifica con el bien común. Frases como “La salud general está por encima de …” Elija derecho al azar.
¿Qué significa la obligatoriedad de la vacuna?
Significa que el gobierno de turno, sea este, sea uno mejor que este o sea uno peor que este (¡uy!) tiene el derecho de determinar qué sustancia ingresa a su cuerpo para modificar la respuesta natural de este al entorno con el fin de conseguir un fin abstracto.
Y no se equivoque esta capacidad no se va con el virus… Esta capacidad de decirnos que meternos, aunque no entendamos qué es… Y aunque y objetivamente no sabemos qué pueda pasar en 2, 5, 10, 20 o 40 años seguirá ahí…
Superstición, mercadeo y mantras
“Las vacunas son seguras” … se ha repetido como letanía y el premio con olor a rompope al final del rosario es que 5.000 de los más obedientes podrán ver a la Sele jugar para no clasificar al mundial cuya organización ha matado a más gente de la que el virus podría aspirar a matar en Costa Rica.
Y las vacunas SÍ son seguras, las vacunas contra el sarampión, la viruela y el polio etc. Son vacunas con 70 años de inequívoca y comprobada trayectoria, protectoras de miles de millones, erradicadoras de enfermedades malditas, vacunas dadoras de vida… Pero las vacunas de ARN nunca se han aplicado en humanos y CIENTÍFICAMENTE es irresponsable decir que son seguras si no podemos extrapolar los datos a 3, 5, 10 o 60 años como sí podemos hacer con las tradicionales.
La falta de evidencia no es justificación para asumir riesgo, así como tampoco lo es para asumir que no existe riesgo. Ante la falta de evidencia se suspende el juicio y se busca el punto de equilibrio en la matriz de decisiones que para un juego finito que para el caso es la no obligatoriedad ante la incertidumbre.
¿Qué más puede decirnos nuestro gobierno y que no y cuándo?
El antecedente de la obligatoriedad dejará el portillo abierto a que nos inyecten o nos recete otra cosa…
La justificación es sencilla y se ocupa poca imaginación para encontrar otra justificación. Siempre habrá otra epidemia. Estrés, obesidad, depresión, dengue, o algún nuevo experimento de laboratorio con sed de conocer el mundo…
Además, vale la pena preguntarse si el gobierno no solo tiene la potestad de decir que me meto o me meten a mi cuerpo… También tiene la capacidad de definir que no me meto… Pese a que legalizar drogas podría desmontar la industria de vacunas de plomo y sobredosis que ha matado a más humanos de los que la peste negra podría soñar con matar en años… El gobierno (no solo este otros también alrededor del mundo) feliz de mandar un cóctel genético se niega a habilitar el tránsito de sustancias psicotrópicas pues el monopolio ya lo tienen nuestras (amigas) farmacéuticas… Esas mismas que son las únicas que también producen lo que nos obligan a inyectarnos.
El peligro del precedente
“Alemanía crecerá de manera orgánica según las necesidades de su población.” Así se dirigía Hitler al pueblo alemán… Después de todo el genocidio es una buena manera de preservar la especie y que lo digamos nosotros y no nuestros primeros homínidos como los Neandertales, que ahora no están, pues los que matamos a todos a piedras, hambre y frío no sin antes violarlos para procrear…
Nadie dijo que fuera bonito… Solo es útil y eficiente… ¿Porque nos debemos creer mejores que nuestros abuelos o antepasados?, somos los mismos monos africanos del inicio de la diáspora ¿que nos afianza en una superioridad moral que nos hace inmunes a cometer sus mismos crímenes?
Después de todo, millones de mujeres afganas ahora están experimentando el patriarcado a la décima potencia… Pero lo peor que me ha pasado a mí ha sido una torcedura de tobillo…
La ciencia no se sigue y menos debe ser usada para tomar decisiones morales… La ciencia es amoral y así debe de ser y debemos protegerla de nuestros conceptos del bien y del mal… La ciencia es el arte de graficar datos, datos fríos sin emociones ni sentimientos.
Erradicar o marginar a unos por el bien de otros puede tener sólidos y válidos principios científicos y darwinianos más no morales.
La falacia del bien común y el error de la segmentación
He visto un par de analfabetos con la habilidad de leer y escribir, algunos hasta jueces argumentan que el bien común sobrepasa el bienestar o los derechos individuales del individuo.
En mi opinión pensar esto es digno de cárcel, vergüenza, renuncia y castigo extendido.
¿Cómo determinamos el bien común? ¿Cuál es el bien? ¿Quiénes sí y quienes no forman parte del bien común y cuándo? ¿Cómo me beneficio yo del bien común y que le debería de pasar a los individuos que no aportan al bien común?
El colectivismo, aunque útil para identificar el comportamiento de sistemas adaptativos y sistemas complejos es nocivo para los intereses del individuo y el paraíso y el infierno se viven de manera personal.
Y es que siquiera opinar que el bien común es algo digno de superponerse a los derechos del individuo es señal de una ignorancia pura y forma parte de una de las contradicciones más peligrosas posibles.
Bajo el concepto del bien común acciones que son moralmente correctas y necesarias a nivel personal o individual son erróneas a nivel colectivo. Uno de los mejores ejemplos está en la abolición de la esclavitud.
Asumiendo que el los esclavos son elementos de alto valor, está en el mejor interés del bien común perpetuar el sistema de esclavitud pues la mano de obra forzada y gratuita es muy útil y valiosa.
El derecho individual siempre debe de primar sobre los del colectivo sin embargo estos derechos deben de ser colectivos. Los derechos no se obtienen por ser hombre, mujer, negro, blanco, chino o indio. Se obtienen por la virtud de haber nacido humano…
El primer paso a un oscuro futuro potencial
Estas decisiones estúpidas y que dejan en el gusto de los gobernantes de turno y peor aún funcionarios sempiternos son el primer paso a un descarrilamiento de la civilización y la cultura.
Algo que se puede justificar como de interés colectivo, en donde se ocultan y censuran las objeciones científicas válidas simplemente por no bailar al ritmo de la narración dominante da pie a más pequeños micro actos de totalitarismo…
Su obediencia o desobediencia lo segrega como grato o non grato…
Seguidor o problema… Un pasaporte táctico y eventualmente real que lo define a usted como persona y ciudadano…
De repente su necesidad de no vacunarse aparece en los seguros de vida y de viaje, se refleja en su crédito bancario, en las personas, círculos y conferencias a las que tiene acceso…
Y aquellos que no colaboran se vuelve parías y deben ir al Getto. Ya no son bienvenidos en espectáculos públicos, en parques y restaurantes, son ciudadanos de segunda o tercera… Sucios, cochinos, tontos y sobre todo aquellos vacunados empezamos a ser mejores, superiores, diferentes, escogidos… Más arios…
Queda claro que no podemos apelar a la visión de nuestros gobernantes en Costa Rica a entender esto… Puede que nuestra idiosincrasia nos salve… Definitivamente somos mejores que quienes nos gobiernan, pero no debes aceptar este precedente.
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