Las dos caras del PLN

» Por Jordan U. Dondi - Presidente de la Organización Democrática Mundial

Bien lo dijo la diputada oficialista Paola Nájera en la Sesión Solemne del 1 de mayo del presente año: “El vino nuevo no puede ponerse en odre viejo, y es que parecía que el Partido Liberación Nacional le estaba apostando a la renovación cuando eligió al joven y carismático “Alvarito” para ser su candidato a la presidencia, sin embargo, lo sucedido en la elección del Directorio Legislativo demostró todo lo contrario, o peor aún, le permitió al PLN retratarse de cuerpo entero.

Liberación Nacional ha apostado a “la vieja confiable” proponiendo a Rodrigo Arias Sánchez por cuarta vez consecutiva a la presidencia del Primer Poder de la República. Entre un disgusto popular, poca aceptación entre algunas diputaciones y escasos frutos cosechados durante su trienio en la silla más alta del Parlamento, Arias consiguió quedarse bajo el lema “al que no le gusta el caldo, cuatro tazas”.

Esta reelección disfrazada de los epítetos más fatulos: “buen negociador” ,“líder”, “conciliador”, entre otros, muestra realmente el ADN del partido más longevo del país. Luego de estar por más de 12 años fuera del poder en la Presidencia de la República a Liberación Nacional no le ha quedado más que aferrarse a la presidencia del Congreso; traicionando así sus propios discursos sobre democracia, alternancia, inclusión y renovación.

¿Con qué autoridad hablará el PLN sobre renovación cuando mantiene a los Arias Sánchez en el poder? ¿Qué entenderá el PLN por inclusión, equidad e igualdad de género? Han sido incapaces en esta legislatura de abrir espacio a las mujeres de su partido y de los otros para que ocupen la presidencia ¿Cuál diálogo ha existido, dónde quedó la estrategia de negociación? Han aprovechado su mayoría de diputaciones en la Asamblea para repartirse comisiones, puestos, entre otros beneficios, como bien lo saben hacer.

Liberación Nacional ha perdido la oportunidad de limpiar su guarro nombre al no darle el beneficio de la duda al oficialismo, perpetuando a Rodrigo Arias, por ambición, capricho o terquedad ¿Qué pasó con la cortesía parlamentaria en la que se le cedía la presidencia del Congreso al menos un año al partido de Gobierno?

Este 1 de mayo Liberación Nacional hizo historia, pero no por mantenerse 4 años continuos en el poder del Directorio Legislativo, sino por demostrar su incapacidad para renovarse, su ambición por el poder y su nula visión política. Las dos caras del PLN revelan, nuevamente, que la cúpula añeja del partido aún conserva el poder.

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