El ministro de Comunicación, Mauricio Herrera Ulloa haciendo alarde de su poder y de su investidura trató de justificar sus ataques, intimidaciones y provocaciones a la prensa, publicando pocos minutos antes de su comparecencia ante la Asamblea Legislativa un video editado, donde se ve a un reportero de El Mundo cuestionándole fuertemente al no querer responder a unas preguntas.
El video muestra únicamente la parte donde el comunicador increpa a Herrera por mentir.
La verdad sobre estos hechos es la siguiente. El pasado Martes 14 de julio, tres comunicadores de El Mundo se presentaron a cubrir la conferencia de prensa en Casa Presidencial, posterior a dicha conferencia, el comunicador Mauricio Muñoz se le acercó a Herrera y le dijo, “disculpe don Mauricio, ¿nos puede contestar un par de preguntas?”, a lo que Herrera respondió, “Sí, deme un momento”.
Pasados quince minutos aproximadamente la periodista de Casa Presidencial, Jennifer Francis, nos indicó por medio de un mensaje que Herrera le dijo que no nos iba a atender.
Ante esta situación se publicó en el Twitter de El Mundo un mensaje que decía “Ministro de Comunicación, Mauricio Herrera, evita dar la cara y deja plantados a tres medios de comunicación”.
Un minuto después se presentó Mauricio Herrera al auditorio donde estaban los comunicadores de El Mundo, acercándose a Muñoz, y dándole un empujón en el hombro le reclamó por el tweet publicado. Ante esto Muñoz le dijo, “pero que le pasa, lo que publicamos es cierto, usted se niega a dar la cara, después de que dijo que lo esperáramos”.
Herrera en ese momento dijo “yo no dije que los iba a atender”, ante lo que Muñoz le increpó diciéndole “no sea mentiroso, usted no puede mentir tan descaradamente”. Posterior a esto le dijo cosas como, “a usted le quedó grande el puesto, usted es un desperdicio de fondos públicos”.
Un fotógrafo de Casa Presidencial, “por voluntad propia” según dice Herrera, decidió seguir a los comunicadores de El Mundo con una cámara desde el auditorio hasta el portón de salida, corriendo detrás de dos de las periodistas del medio, la directora en ese momento, Rocío Álvarez, y la periodista María José Rojas.
Según explicó el ministro está persecución se dio por “temor a que se profirieran otros insultos ahí, o porque se pudiera auto-infligir algún daño, o que dañara la propiedad del edificio”.
Posterior a esta situación Muñoz se comunicó con el Presidente de la República, Luis Guillermo Solís, que lo atendió de manera inmediata, se le comentó la situación que se vivió con Herrera y se le enviaron fotografías de lo sucedido. Solís Rivera insistió que ese no era un proceder propio de Casa Presidencial y que hablaría con Herrera.
En un mensaje Muñoz le expresó al presidente que “yo me alteré con Mauricio, pero las compañeras no merecen que las traten así. Me disculpo por mi actitud”; ante esto el Solís contestó “Tranquilo. Todo va a salir bien. Ya lo estoy viendo”.
Durante ese día Herrera estuvo por varios medios enviando mensajes ofensivos a Muñoz, y atacándolo en redes sociales, en algunos casos contestando comentarios de redes sociales, como lo hizo en el Facebook de Emilio Bruce. Ante esta reiterada actitud de Herrera, nuevamente nos comunicamos con el presidente, tanto Muñoz como Rocío Álvarez, explicándole que era intolerable la actitud de acosos del ministro.
Ante esto el presidente dijo que hablaría con Herrera y que la situación no se repetiría. Posteriormente Solís indica, “Ya hablé con prensa. El hecho no se repetirá. En esta Casa ningún periodista debe sentirse intimidado”.
Es claro que ante los hechos que suceden ese día, Mauricio Herrera decide no publicar el video, porque sabía que la actitud asumida por ellos no era tampoco la correcta y la que se espera de un funcionario de alto rango.
En estos momentos donde las acciones de Herrera Ulloa de perseguir medios de comunicación y después de que varias denuncias por acoso a la prensa lo ponen en el ojo de la tormenta y con pocos argumentos de defensa, es que el ministro decide editar el video y publicarlo en su Facebook personal, queriendo con esto esconderse de sus atropellos.