
Seguimos con la idea y el convencimiento de que la Social Democracia es la mejor forma de gobierno, pese a la idiosincrasia de cada país que puede variar en su aplicación sin apartarse de la línea básica, cuya esencia consiste en la garantía y la seguridad del pueblo en lo referente a la salud, la educación, la vivienda y los servicios de primera necesidad, por consiguiente es posible evitar los abusos del mismo Estado y los privados en cuanto a la administración con un control permanente, eficaz y honesto.
Sin presumir de economistas, creemos que con el fin de solucionar, aunque sea parcialmente, el problema del desempleo, sería oportuno ofrecer al inversionista una razonable exención fiscal con la finalidad de que pueda instalar industrias y demás actividades para dar trabajo a mucha gente, especialmente a mujeres y adultos mayores de 40 años.
De paso, consideramos que a causa de la derrota liberacionista, sería saludable que sus militantes en lugar de quejarse de temas sin sentidos, reflexionaran al respecto, omitiendo, la “cantilena” de que hay que reinventarse y mirar hacia el futuro con seriedad.
Le recordamos, con todo respeto; al próximo presidente de Costa Rica, sea quién fuere, de que el Teatro Nacional, pese a la transformación de la Sala Vargas Calvo, necesita con urgencia la restauración de su estructura con énfasis a la prevención de los incendios.
¡Ojalá que en lugar de buscar el petróleo, hallemos el Litio para las pilas!
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