La resiliencia del emprendedor

El 2020 y 2021 han venido a marcar nuestras vidas, y no solo las nuestras, sino también y especialmente para el emprendedor nacional, quien ha tenido que recuperarse de los constantes cambios en su entorno empresarial y ante las crecientes restricciones, y aun así, continúa innovando y emprendiendo; y un dato curioso es que el constante crecimiento de este sector, ante la eminente necesidad de empleo, el plan arroz y frijoles no se detiene.

Sabemos que antes los esfuerzos y la lucha en el campo de la Salud han venido dando saltos muy importantes, pero nos quedamos rezagados en la Reactivación Económica, es por eso que el emprendedor lo que más pide es que se le deje trabajar y que se le apoye en su misión de crear algo de valor para su prójimo. Los que saldrán adelante son aquellos que están dispuestos hacer cambios, los que se animen a vender pañuelos mientras algunos lloran y se secan con ellos. El 2021 muchos lo ven como la gran crisis, otros como la gran oportunidad de reinventarse y ser resilientes para posicionarse en el mercado, no existe empresa grande o chica; hoy el emprendedor puede crecer, el famoso valle de la muerte de los tres años (en el que lamentablemente muere un 80% de las Pymes) puede cambiar, para mí el valle de la muerte lo cruzaron en este primer año de pandemia y los que hoy están innovaron, lucharon y buscaron las herramientas para salir adelante.

¿Cuántas veces hemos escuchado hablar de la resiliencia? ¿Cuántos procesos de cambio y empresas han fracasado como consecuencia del famoso “acá siempre lo hicimos así, y nos fue bien”? Como emprendedor, conferencista, profesor universitario y como formador de profesionales, la figura de la resiliencia es que si me caigo 5 veces me levanto 10 pero más allá de levantarme es aprender a mejorar, aprovechar las redes sociales para promover mi emprendimiento con el marketing, aprovechar la tecnología para vender con el WhatsApp Business y las plataformas virtuales que nacen a raíz de la pandemia y hoy nos permiten avanzar e ir más allá de nuestras fronteras.

Ante la nueva realidad muchos cambios se han generado, tales como el marketing, más emprendedores incursionan en las redes sociales para vender, ha crecido el volumen de pagos por medio de Sinpe Móvil, Correos de Costa Rica se ha posicionado como el gran aliado de las Pymes, pero lamentablemente muchos emprendedores se han quedado rezagados durante la pandemia y siguen en sus casas esperando que pase la situación sanitaria, mientras muchos ponen su creatividad e innovación a trabajar, y así salir adelante.

No obstante, es lamentable la expresión: “en las Pymes esta técnica o metodología de gestión no puede aplicarse por la resistencia al cambio” y siempre suelo preguntarles, ¿cómo se manifiesta esa actitud y qué justificación se da para validarla? Por supuesto, lo primero que me dicen es que el emprendedor algunas veces es una persona cerrada, que quiere siempre tener el control de todo y están enfocados en la estrategia arroz y frijoles, no pueden ver más allá de su emprendimiento, porque están cómodos, están como se dice popularmente: “coyol quebrado-coyol comido” y les da temor hacer cambios para crecer de emprendedor a empresario, por eso siguen en su zona de confort, bajo la premisa de que cuando algo les ha funcionado en el pasado, intentan una y otra vez repetirlo con la intención de obtener el mismo resultado, sin estar abiertos a nuevas ideas o a modos de plantear los temas, prefiriendo siempre caminar en la misma ruta.

La resiliencia es la capacidad y la actitud de la que disponen las personas para afrontar las adversidades y superarlas, comúnmente se define como la “habilidad para crecer en las adversidades”, lo cual no solo se trata de un tema de actitud o cultura, lamentablemente se trata de un tema de educación, donde seguimos cerrados en los libros y no enfocados en la vida real, lo que viven los emprendedores. Se siguen dando de ejemplo a los grandes empresarios sus éxitos, y no se enseña de las oportunidades que surgen del fracaso, de la vida real, de esos valientes que están ahí afuera luchando contra la pandemia; no se enseña a cómo levantarse y seguir adelante, siguen enclaustrados enseñando del pasado cuando el hoy y el ahora son una escuela gracias a la cual toda la sociedad tuvo que cambiar desde su estilo de vida hasta el modo de operar o trabajar. Es justo y necesario que desde la educación empecemos a enseñar de lo que se vive hoy y lo que sienten los emprendedores, pymes y empresarios para empezar a ser disruptivos y poder empezar hacer cambios para un mejor mañana.

El emprendedor se aferra a lo que vivió y a lo que en algún momento le brindó buenos resultados. Pero ¿qué sucede con los jóvenes que hoy estudian?, me pregunto, ¿los ambientes organizacionales que estudiamos son “realidades pyme” o son contextos organizacionales mucho más propios de las grandes empresas? Son muy contados los casos de textos que reconocen y plantean la existencia del ciclo de vida de una empresa y sus distintas etapas. Entender eso implica también entender que hay modelos de gestión y metodologías que funcionan muy bien en ciertos momentos, pero no son tan efectivas en otros. Los textos, al menos en su inmensa mayoría, se refieren a empresas maduras e ignoran una parte importante de la base empresarial: las Pymes.

No comprender estos puntos mencionados (que son sólo algunos de los más importantes), es lo que normalmente hace que, por un lado, los profesionales sientan que trabajar en Pymes no es desafiante o que les impide poder desarrollar en plenitud todo su conocimiento y preparación. Y por el otro, que los emprendedores descrean de las capacidades de los profesionales para poder generar valor en sus empresas porque están mucho más preparados para trabajar en empresas grandes.

Es claro que la situación es solucionable y la realidad no es como nosotros queremos que sea, sino que es la materia prima y las herramientas con las cuales debemos trabajar. El que mejor sepa manejarse con ella, el que mejor se prepare para poder comprenderla y reconocer que siempre hay una manera de poder moldearla, más posibilidades tiene de ser exitoso tanto en la vida como en el mundo empresarial.

Por último, no solo existe un camino para los emprendedores, por lo cual es importante recordar que incluso cuando todos tus proyectos vayan bien no te creas más que nadie por el simple hecho de triunfar con tu emprendimiento, sé humilde y escucha, de esa manera comprenderás las necesidades del prójimo, y busca la posibilidad de trabajar en equipo pues la colaboración es esencial para el éxito de la empresa en el siglo XXI y en estos tiempos debemos de estar más juntos para construir el camino hacia el Bien Vivir.

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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