En Costa Rica no podemos seguir mal interpretando nuestras humildes leyes, dado que los recursos económicos de nuestro país solo provienen de dos únicas fuentes: de los diversos impuestos a las personas físicas y jurídicas y de la inmanejable e impagable deuda pública, con la enormidad también de sus intereses. Ahora resulta que también para mejorar la razón financiera de la deuda pública con el PIB, en el Ministerio de Hacienda han encontrado que es más fácil obtener una buena razón financiera, entre otras cosas, reduciendo la inversión social en la educación pública primaria y secundaria, reduciendo también el presupuesto en seguridad y no pagando la enormidad de deuda que existe desde hace muchos años con la Caja Costarricense del Seguro Social. Excelente que el nuevo gobierno nos informe de todo lo malo que han hecho los gobiernos anteriores. Pero solo con informarnos no es suficiente. La mayoría de costarricenses sabemos mucho de todo lo malo que han hecho y dejado de hacer, todos los anteriores gobiernos. Pero el cambio de gobierno precisamente es para que su plan de gobierno venga a corregir todo lo malo anterior y, además, que imponga nuevas y mejores leyes para prevenir que no volvamos a tener malos gobiernos. Para eso es un cambio de gobierno. Pero el nuevo gobierno también está claro que no es solo el nuevo presidente. Todos los diputados son también parte del nuevo gobierno y deberían estar corrigiendo todo lo malo de los gobiernos anteriores y estableciendo nuevas y mejores leyes para prevenir que no volvamos a tener malos gobiernos.
Está claro que la imperfección de nuestras leyes obviamente procede de la obvia imperfección de los legisladores que humildemente elegimos cada 4 años. No puede pretenderse que leyes perfectas sean el resultado de esos nuestros legisladores de turno. Diputados nuevos unos y repitentes otros, pero primeramente elegidos internamente en cada partido político por unas cuantas decenas de sus familiares y partidarios, antes de que todos los demás costarricenses podamos votar por alguno o por ninguno de ellos. El Tribunal Supremo de Elecciones debería exigir más y mejores requisitos a los partidos para seleccionar mejor a sus candidatos a diputados. Al final del día, son diputados escogidos por los partidos pero terminan siendo padres de la Patria. Casi nada. Por esa razón, para la aplicación inmediata y acertada de las leyes, antes se recurría a la búsqueda del espíritu de la ley, se recurría a la búsqueda de las razones reales que se quería plasmar literalmente en cada ley específica, para defender al país, para defender a todos los costarricenses. Pero desde hace muchos años, a pesar de la obvia imperfección de nuestras leyes, ese espíritu de la ley debe ser reclamado ante la Sala IV mediante recursos diversos de inconstitucionalidad y otros tipos de reclamaciones, solo porque también, la Sala IV no actúa de oficio para defender a nuestro país y a todos los costarricenses. Tal vez ahora con la inteligencia artificial, por ejemplo, el chatgpt, se pueda lograr la perfección inmediata de las leyes.
Qué maravilla la internet y todas las redes sociales actuales para enterarnos de inmediato de todo lo que hacen y no hacen los gobiernos de turno. Antes había que depender de periódicos y noticieros apenas para medio enterarse, semanas, meses y años después, de lo que ya se había hecho y que de por sí, ya nada podíamos hacer. También es muy importante la participación cada vez, de más y más costarricenses por medio de todas las redes sociales, ahora que están de moda, para ayudar finalmente a conseguir por fin, una Costa Rica bien administrada o bien gobernada. Usando el término que sea. De suerte que ahora con la existencia de las redes sociales, todos los costarricenses podemos participar de este cuarto poder ampliado de las democracias, para que más pronto que tarde, todos los costarricenses tengamos más y mejores beneficios, de esta nuestra democracia del pura vida. El quiebre necesario del voto que hacemos tradicionalmente los costarricenses es porque no confiamos en nuestros gobernantes y, en consecuencia, en los 3 poderes deben conseguir las mayorías necesarias mediante acuerdos entre diversos partidos.
Está claro que sí, si podemos subir a las grandes ligas de los países más desarrollados. Inclusive a nuestro estilo, a la tica, con nuestra democracia del pura vida. Pero la mayoría legislativa de un solo partido puede cambiarlo todo. ¿Para bien o para mal? En realidad, solo necesitamos conseguir pocas cosas: Ocupamos que el TSE por fin lleve a cabo mejoras en todos los procesos electorales de nuestro país. Es necesario bajar el abstencionismo, pero eso solo va a ocurrir, si los costarricenses vemos cambios positivos en la forma de escoger a todos los candidatos a diputados y a puestos públicos. Que se implementen también más y mejores controles y sanciones a los partidos y a los candidatos que incumplan los más y mejores requisitos que deben exigirse. Ya no es suficiente para el TSE seguir garantizando solo el recuento de los cada vez menos votos. De la Sala IV ocupamos que actualice y mejore la redacción e interpretación única y correcta de todo el articulado de la Constitución vigente y de nuestras leyes en general. Tampoco es necesaria otra Constitución Política. Para que por fin, los beneficiados sean toda Costa Rica y todos los costarricenses. Y finalmente, que cada institución pública haga todo lo que se supone tiene que hacer: que la Contraloría controle, que la Defensoría nos defienda, que la CCSS atienda a todos los que aún seguimos vivos, o sea, no más listas de espera. En fin, que cada institución pública haga su parte, con mucha más eficiencia, para llegar pronto a las grandes ligas, para beneficio de todos los costarricenses.
En resumen, lo que necesitamos es mucha más capacidad y patriotismo en nuestros diputados y en general, en todos los funcionarios públicos de los 3 poderes de la República y de todas las instituciones públicas. Con eficiencia y buenos controles en todas las instituciones públicas y en los 3 Poderes de la República, nos beneficiamos todos los costarricenses. Sin eficiencia y sin buenos controles, se benefician unos pocos en detrimento de la gran mayoría de costarricenses. Para eso es un cambio de gobierno. Hay que hacer lo que hay que hacer. No puede ser que todas las sanciones que hay que ejecutar para defender al Estado y por ende a sus habitantes, a todos los demás costarricenses, tarden años y años y hasta prescriben: la trocha, el cementazo, el caso cochinilla, el caso diamante, ahora en este gobierno el caso barrenador y otros casos, los privilegios de las convenciones colectivas del sector público, el combustible de los diputados y otros funcionarios públicos, las pensiones de lujo, los pagos de más dizque por errores en las planillas del ministerio de educación y otras instituciones públicas, las repúblicas independientes, el abandono de la educación pública primaria y secundaria por privilegiar al FEES, carreteras y hospitales en lento proceso, en fin. Para tener malos gobiernos no hemos necesitado elegir partidos políticos con mayoría legislativa. Ni las leyes se han aprobado con mayorías de diputados de ningún partido. Todas las leyes se han aprobado conformando las mayorías necesarias con variedad de diputados de variedad de partidos.