
El relevo generacional en el poder político de nuestro país, nos llega de la mano de un joven neoliberal, que en sus primeros meses en el cargo da muestras de irrespeto a nuestra historia institucional y se comporta ajeno a nuestra tradición de usar el diálogo como vía para encontrar soluciones a las diferencias, un presidente, que parece no tener noción del profundo respeto que tiene el pueblo por la democracia y el peso que le da a la división de poderes, un joven que parece no entender, que ésos, son valores muy profundos en nuestra sociedad.
El presidente, ostenta dos títulos universitarios, periodista y politólogo, dos profesiones de las ciencias sociales, que en la teoría, le permitirían tener una actitud crítica y propositiva ante la realidad, el joven Carlos Alvarado, al ser conservador y adoptar el neoliberalismo como base ideológica de su interpretación de la realidad, genera sus propuestas para administrar el Estado consecuentes a ésta visión y plantea una serie de leyes y medidas que buscan transformar el Estado costarricense, de una concepción económico social de derechos, a una concepción neoliberal, que permita reducir los deberes sociales y de control del estado e implementar una economía abierta.
Carlos Alvarado, logra ganar las elecciones con un fuerte respaldo en votos de muy diversas fuerzas políticas y sociales, pero ya en el poder, se decanta por gobernar solo para una de ésas fuerzas que le apoyó, se enfoca en gobernar para las clases económicas más poderosas de la sociedad costarricense, el joven presidente y el grupo económico que representa, considera que cuenta con una correlación de fuerzas políticas y fácticas favorable a sus tesis neoliberales, pues por primera vez en los últimos 30 años, existe una importante mayoría parlamentaria de corte neoliberal, suman 35 de 57 diputados y en algunos temas pueden llegar a conformar un bloque de más de 47 congresistas. Además, el presidente cuenta con el apoyo de las cámaras empresariales, la banca privada, la mayoría de los medios de comunicación masiva y las dirigencias de los partidos políticos que obtuvieron mayor votación en las últimas elecciones nacionales y municipales
El presidente, están desdeñando la base histórica sobre la cual se ha construido en Costa Rica el clima de estabilidad social que aún disfrutamos, y haciendo gala de una asombrosa ignorancia, se escuda en una posición de fuerza y se aleja cada día más de la moderación y la actitud conciliadora para buscar consensos que permitan mantener la estabilidad social.
Carlos Alvarado, hace alarde de su auto declarada juventud cuando en uno de sus primeros comentarios al aprobarse en primer debate el proyecto 20.580 dijo a los líderes sindicales “…no esperaban que un joven los derrotara”, el presidente olvida o ignora intencionalmente que ha sido la moderación y el diálogo, la principal herramienta política que en los últimos 60 años nos ha permitido crear consensos para avanzar en la construcción de una sociedad con un marcado carácter de inclusión.
El presidente y su equipo económico dentro y fuera del gobierno, parecen no valorar el peso que tiene en nuestro pueblo el respeto a la institucionalidad y el significado y significante que tiene la independencia del Poder Judicial, la educación superior pública y la Caja Costarricense del Seguro Social.
¿Es consciente el juvenil presidente, del peligro al que está conduciendo al país con su actitud de imposición y negación al dialogo?, ¿es consciente el presidente y los medios de comunicación masiva que le apoyan, del riesgo al que nos están exponiendo al irrespetar la Constitución y la separación de poderes?
En su afán de imponer a la fuerza sus tesis neoliberales y modificar el modelo de estado que tenemos, el joven Carlos Alvarado, pone en riesgo la estabilidad social.
Su proyecto fiscal, afecta de manera directa y con más fuerza a la gran clase media de nuestra sociedad, que es el motor que mueve la economía del país y es el grupo socio económico que da sustento a la paz social que disfrutamos, la clase media nacional es de muy amplio espectro, tiene como base todas aquellas familias con ingresos superiores a un millón de colones por mes. Por tanto, la gran clase media, la conforman todos los asalariados del sector privado y público, son familias de profesionales, técnicos, pequeños y medianos comerciantes, emprendedores, micro y pequeños empresarios, fundadores de pequeñas empresas y negocios personales, trabajadoras y trabajadores de call center, choferes de Uber, etc. Son todos los que generan el proceso de movilidad social, es decir, los que compran casa, carro, electrodomésticos, recurren con frecuencia a la medicina privada en todas sus opciones , utilizan los servicios de educación privada de distinta categoría, recurren al uso de la tarjeta de crédito y adquieren hipotecas, créditos y deudas en dólares aunque ganen en colones, son la gran mayoría de la fuerza económicamente activa y hoy ven en peligro su estabilidad económica a corto y mediano plazo, ya que serán los más golpeados por la reforma fiscal neoliberal del presidente Carlos Alvarado.
Corren tiempos difíciles en nuestro país, la crisis económica es real, y nadie lo niega, tras 30 años de políticas neoliberales y un endeudamiento irresponsable del Estado, se ha destruido la matriz económica y se ha protegido y estimulado la evasión y la elusión del pago de impuestos de parte de los grandes capitales nacionales, después de 30 años de constante saqueo a las finanzas públicas , hemos llegado a un punto en el que es es urgente y necesario tomar medidas para corregir el rumbo, hay que tomar medidas que pueden ser drásticas, y por tanto en la toma de decisiones se debe involucrar a todos los actores económicos de manera equitativa, hay varias propuestas sobre la mesa.
La gravedad de la situación nos indica que para enfrentar este momento histórico se requiere de un acuerdo nacional con amplia participación y por tanto no debe el juvenil presidente sobrestimar el sentido de tolerancia del pueblo, por el contrario, debe poner atención a las propuestas que se han presentado desde diversos sectores y partidos políticos, debe poner atención a la creciente oposición de las comunidades que en más de 50 de las 81 municipalidades han rechazado la propuesta fiscal.
Es alarmante que pese a todas las advertencias recibidas desde grupos académicos, sindicales, políticos, comunales e incluso religiosos, pese al llamado al dialogo que se hace desde las multitudinarias marchas, pese a una huelga de más de 60 días que pide abrir negociaciones, el juvenil presidente y su equipo neoliberal dentro y fuera del gobierno, optan por ignorar este llamado a la prudencia y al respeto a la institucionalidad republicana y lejos de buscar un acercamiento, endurecen el discurso y las acciones apoyándose en la mayoría parlamentaria y en los poderes fuera del gobierno.
La actitud del joven Carlos Alvarado es similar a la que han mantenido otros presidentes neoliberales, tanto en Europa como en América, está fresca en nuestra memoria las imágenes de las gigantescas marchas y protestas en Francia contra el retroceso en la legislación laboral, marchas que fueron ignoradas por el joven y neoliberal presidente Macron, frescas también las gigantescas marchas y prolongadas protestas en Chile contra la legislación regresiva en materia económica y educativa, también ignoradas por los gobiernos de turno, presentes y frescas las muy recientes imágenes de las gigantescas marchas y protestas en Argentina, ignoradas también por su presidente, el neoliberal Macri, que tiene hoy a este hermano país al borde de una crisis social y económica sin precedentes.
Estos son los modelos que sigue nuestro actual presidente, el joven neoliberal Carlos Alvarado, cada día más lejano a nuestra historia, cada día más lejano a nuestra realidad social, cada día más irrespetuoso de nuestra constitución, enfocado en satisfacer su visión económica a favor de los grupos económicamente más poderosos de nuestra sociedad.
Hoy nos vuelve a sorprender al manifestarse contra las decisiones de los tribunales de justicia y al iniciar una campaña contra el derecho a huelga. Esta actitud ciega por complacer y favorecer la voracidad insaciable de los grandes capitales, está llevando al juvenil presidente Alvarado a una muy probable confrontación social.
Esperamos que los firmes y profundos arrestos democráticos de la gran mayoría del pueblo costarricense, que hoy se manifiesta de manera creciente en todas las comunidades, haga ver al presidente, las graves consecuencias que puede tener su actual actitud y le obligue a iniciar un verdadero diálogo para buscar una salida hacia una reforma fiscal más justa y equitativa, caso contrario, el auto declarado “joven presidente”, nos estará llevando a enfrentar una grave crisis social y política de consecuencias impredecibles.
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