
Probablemente en los últimos años ha escuchado usted hablar muy a menudo de la depresión y de su querida amiga, la ansiedad.
No necesariamente porque estén de moda o porque sean tendencia en Twitter, sino porque poco a poco ha abordado la vida de más personas.
En el mundo existe un aproximado de 300 millones de personas con depresión y se presenta más a menudo en las mujeres, según lo confirma un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Pero, ¿Sabe usted por qué ha aumentado la cantidad de personas con depresión y ansiedad? Pues la respuesta es muy sencilla, o al menos eso creo yo.
El tiempo y la vida son espontáneos, en un cerrar y abrir de ojos tenemos muchas situaciones trágicas que nos angustian y preocupan.
Por si fuera poco, el bullying ha tomado poder en la existencia de las personas, este gran colega de la depresión se ha encargado de herir a muchos y de acabar con otros.
Aunque para muchos decir algo pasado de tono es una simple broma, no para todos es así, lo que a mi no me afecta, no quiere decir que a otra persona tampoco, las palabras hieren y más que mil pedradas al cuerpo.
La sociedad se ha convertido en el monstruo al que temía cuando estaba pequeña, el que se presentaba durante las noches y que me hacía ocultarme bajo la sábana, con los ojos cerrados y con el temor de volver a salir.
Y por eso nos da horror salir y decirle al mundo quienes somos, cómo pensamos y sobre todo como sentimos, por miedo al rechazo y al aislamiento. Todo esto y más ha favorecido a que la depresión se alimente y cada día se haga un engendro más poderoso y nosotros su débil marioneta.
En Costa Rica más de 260 se incapacitan al día debido a la depresión según un estudio de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). En resumidas cuentas, no solo afecta a la persona como tal sino a la empresa y por ende al sistema económico del país.
Las empresas deben implementar una ayuda psicológica que acompañe a los empleados que padecen estos trastornos, la enfermedad ya los está tratando bastante mal como para no recibir el apoyo en el trabajo, que sin duda alguna es en el lugar donde más tiempo pasan.
Detrás de una persona sonriendo, se encuentra ella misma luchando contra comentarios hirientes e inoportunos, y tras de todo, contra una mente super poderosa, que idea pensamientos de suicidio, tristeza y agonía.
Es difícil colocarnos en los zapatos de los otros, porque los nuestros calzan perfectamente y para que fastidiarnos la vida, que los demás se arreglen solos.
Es increíble que en pleno siglo XXI aún hayan personas que llaman locos a quienes padecen depresión, siempre es más fácil juzgar que preguntar en qué puedo ayudar.
No, no están locos, la depresión y ansiedad son bastante difíciles de llevar, pues no hay medicamento tan eficaz que las pueda arreglar, solo es la persona compitiendo a diario contra la misma persona.
Hagamos un llamado, a romper mitos, pero sobre todo a apoyar a quienes nos necesitan, recordemos que todo es más fácil entre dos, o tres, la idea es que cada vez que vuelvan a ver al lado se encuentre usted luchando fuertemente junto a ellos.
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