Seguimos haciendo aportes a la democracia o es nuestra democracia la que se continúa devaluando? No puede ser que un ministro decida todo lo relativo al presupuesto de los 3 poderes de la República así como el presupuesto de todas las demás instituciones públicas del país. Hasta hace unos años en nuestro país la ley era la ley. O se cumplía o no se cumplía. O se respetaba o no se respetaba. Y ante el no cumplimiento o el no respeto de la ley regían las sanciones. En los últimos años se suavizaron las leyes, ahora la nueva normalidad era que con decir que era mejor pedir perdón que pedir permiso hasta se pateaba la bola con las sanciones. Y finalmente ahora con la última nueva normalidad actual las cosas se hacen porque se hacen, las cosas van porque van. Sí claro que hay que hacer lo que hay que hacer. Pero obvio que hay que hacerlo con capacidad y eficiencia y siguiendo la reglamentación, las leyes y los procedimientos establecidos previamente, lo contrario es anarquía. Está claro que la imperfección de nuestras leyes obviamente procede de la obvia imperfección de los legisladores que humildemente elegimos cada 4 años. No puede pretenderse que leyes perfectas sean el resultado de esos nuestros legisladores de turno. Diputados nuevos unos y repitentes otros, pero primeramente elegidos internamente en cada partido político por unas cuantas decenas de sus familiares y partidarios, antes de que todos los demás costarricenses podamos votar por alguno o por ninguno de ellos. El Tribunal Supremo de Elecciones debería exigir más y mejores requisitos a los partidos para seleccionar mejor a sus candidatos a presidentes y a sus candidatos a diputados. Al final del día, son diputados escogidos por los partidos pero terminan siendo padres de la patria. Casi nada.
Está claro que todas nuestras instituciones públicas adolecen de muchos defectos, pero es que si de defectos se trata, también los 3 poderes de la República tienen muchos defectos. Entonces, por dónde empezamos, quien arregla a quien? Es el poder ejecutivo quien nombra a sus ministros y viceministros, también es el poder ejecutivo quien nombra juntas directivas y presidentes de instituciones públicas, embajadores y un sin número más de funcionarios públicos. Los partidos políticos son quienes escogen a los futuros diputados. Los diputados son quienes eligen y reeligen a magistrados y jueces del poder judicial hasta por 8 larguísimos años. Por dónde empezamos, quien arregla a quien? Para eso es un cambio de gobierno. Para que el nuevo gobierno arregle lo que haya que arreglar. Todos esos funcionarios también tienen montones de asesores que los pagamos todos los costarricenses. El problema son las personas, la poca o ninguna capacidad de las personas, no las instituciones ni la institucionalidad. Esta es nuestra Costa Rica del pura vida. Hagamos que siga siendo una maravilla para que además de nosotros y los turistas, nuestros hijos y nietos puedan disfrutar también de nuestra Costa Rica del pura vida. Que también puedan disfrutar de esta nuestra democracia única y original, de esta nuestra democracia de exportación, de esta nuestra Costa Rica del pura vida. Pero eso solo se consigue sin violencia, sin odios y sin polarización. Solo se consigue con ideas, asesorías, inteligencia natural y ahora hasta con inteligencia artificial, en beneficio de todos los costarricenses. La prioridad del ministro del Ministerio de Hacienda no debería ser solo recortar presupuestos a los 3 poderes de la República así como a todas las demás instituciones públicas de Costa Rica. La prioridad de todo el Ministerio de Hacienda debería ser la eficiencia en el cobro de todos los impuestos.
Los costarricenses estamos muy agradecidos con los milagros que ocurren a diario en Costa Rica. Ese es el plan A. Milagros con unas pocas convenciones colectivas a las que la Sala IV, les ha señalado por fin como inconstitucionales algunos artículos, aunque falta aún el milagro de las sanciones. Milagro que el FEES prestó al país algunos miles de millones ociosos en el 2021, diz que para ayudar en algo con la pandemia. Milagro que aún haya medio país con alguna motivación para votar en las elecciones presidenciales y un tercio del país para votar en las elecciones municipales. Milagro que hayamos podido sobrevivir a otro gobierno más. Milagro que en las últimas elecciones ningún partido alcanzara 38 diputados. Y así, hay miles de milagros que nos han ayudado a sobrevivir a la gran mayoría de costarricenses, a pesar de los deficientes y tradicionales últimos gobiernos. Ese es el plan A. Ojalá continúe para Costa Rica la bendición de los milagros como plan A, pero los costarricenses necesitamos urgentemente un plan B, para complementar en algo a los milagros. Para eso es un nuevo gobierno. Pero el nuevo gobierno de turno no es solo el nuevo presidente, todos los partidos políticos representados en la Asamblea Legislativa son también parte del nuevo gobierno de turno. Y todos deberían estar trabajando de acuerdo con sus planes de gobierno, esos que les aprobó el TSE de previo, como uno más de los débiles requisitos que se le solicitan a todos los partidos políticos para poder participar de nuestras aun folclóricas y tradicionales elecciones. Pero no un plan B solo de opiniones y comentarios personales del Presidente, diputados y ministros. Necesitamos la eficiencia como satisfacción por el deber cumplido. Que la eficiencia no sea por la paga ni por los privilegios salariales o de contratación. Que aunque sea lo más fácil recortar presupuestos en salud, seguridad y educación públicas, mejor que aparezca la eficiencia obvia en el cobro de todos los impuestos en beneficio de todos los costarricenses. Está claro que todas nuestras instituciones públicas adolecen de muchos defectos, pero es que si de defectos se trata, también los 3 poderes de la República tienen muchos defectos. Entonces, por dónde empezamos, quién arregla a quién? Pero la eficiencia solo se consigue sin violencia, sin odios y sin polarización. Solo se consigue con ideas, asesorías, inteligencia natural y ahora hasta con inteligencia artificial, en beneficio de todos los costarricenses.