La lección de las urnas: cuando la división vence a la esperanza

» Por Dr. Kirk Salazar Cruz - Investigador y especialista en innovación.

Antier, el Colegio de Ciencias Económicas fue testigo de un nuevo proceso electoral que, aunque lleno de entusiasmo y participación, deja en muchos un sabor amargo. La actual junta directiva fue reelegida, consolidando su continuidad en el poder. Sin embargo, más allá de los resultados oficiales, lo que realmente debe llamar nuestra atención es el mensaje que queda entre líneas: la fragmentación de las fuerzas del cambio abrió la puerta a la permanencia de lo mismo.

Hay que reconocer, con respeto y admiración, a los valientes que decidieron participar, que se atrevieron a competir, a presentar propuestas y a soñar con un Colegio más plural, transparente y participativo. Esos hombres y mujeres encarnaron la voluntad de quienes creen que las instituciones pueden renovarse desde adentro. Pero la experiencia nos deja una enseñanza que no se puede ignorar: cuando quienes quieren transformar no logran unirse, el statu quo se fortalece.

Los más de cinco mil votos que representaban la inconformidad, el deseo de cambio y la esperanza de renovación quedaron dispersos entre diferentes partidos y movimientos. Si esos votos se hubieran unificado en una sola propuesta, hoy la historia sería distinta. La voluntad de cambio habría sido la palabra del pueblo profesional que clama por nuevas ideas, nuevas formas de gestión y una mirada diferente para el futuro del Colegio.

El poder perpetuado —aunque revestido de experiencia— no siempre garantiza bienestar institucional. La renovación no implica borrar lo construido, sino fortalecerlo desde nuevas perspectivas, con la participación de todos los sectores. La verdadera transformación nace del diálogo, del consenso, de la unión de los diversos grupos que, aunque diferentes, comparten un mismo objetivo: servir a la profesión con ética, compromiso y visión de futuro.

Esta elección debe ser vista no como una derrota, sino como un punto de inflexión. Una invitación a repensar estrategias, a dejar de lado los intereses individuales y las banderas partidistas para construir una fuerza común. La unión hace la fuerza, y en la próxima oportunidad, esa fuerza unida podrá realmente abrir el camino hacia el cambio que tanto se necesita.

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