La importancia de la geopolítica en los negocios y el comercio internacional

» Por Christian Joneliukstis - Profesor Universitario MBA en Finanzas

Después de la Guerra Fría, el mundo creyó, equivocadamente, que la paz, la estabilidad y la prosperidad se extenderían inexorablemente por todo el mundo. Pensamos que habíamos aprendido las lecciones de la historia y que la marcha del progreso continuaría sin oposición. En las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, las barreras al comercio que se erigieron durante el período de entreguerras (1918-1939), fueron derribadas paulatinamente a través de una serie de acuerdos políticos. A pesar de una serie de conflictos armados muy focalizados, el mundo experimentó un largo periodo de paz relativa que permitió que los flujos comerciales se dieran con relativamente pocos obstáculos impuestos por la geopolítica mundial.

La relativa calma que disfrutó el mundo con anterioridad a la pandemia y la guerra en Ucrania, nos hizo pensar que el mundo entero era un gran mercado en donde era posible intercambiar bienes y servicios, en forma casi completamente libre y sin limitaciones. Una vez que estas dos coyunturas globales impactaron a la comunidad internacional, el mundo volvió a ser consciente de lo fundamentales que son las realidades geopolíticas para facilitar u obstaculizar los flujos comerciales globales. Los expertos coinciden en que la liberalización de las políticas comerciales es la causa principal del extraordinario crecimiento del comercio internacional.

Luego de la caótica salida de Estados Unidos y la OTAN de Afganistán en agosto de 2021, parecía que la influencia de Occidente en la geopolítica mundial había llegado a su fin. Eso mismo creyó Putin al invadir Ucrania y de alguna manera Xi Jin Ping al retomar los reclamos territoriales de China sobre Taiwán. Pero ambos se equivocaron. Lo que necesitaba Occidente era un oponente que representara una amenaza real. Putin proporcionó ese oponente para que todos los miembros de la OTAN se unieran contra Rusia en la guerra en Ucrania, imponiendo sanciones nunca visitas contra un país, aumentando prácticamente todos sus presupuestos de defensa, brindando ayuda militar y de todo tipo al gobierno de Ucrania. Solo Estados Unidos ha aprobado más de $5,000 millones en ayuda militar y humanitaria a Ucrania. La OTAN en lugar de debilitarse se ha fortalecido, al pasar de 30 miembros a 32, con las solicitudes de ingreso presentadas recientemente por Suecia y Finlandia.

Rusia y Ucrania representan 1,95% y 0.14% de la producción mundial, respectivamente. Rusia produce el 10% del petróleo mundial y es el tercer productor de granos básicos en el mundo. Ucrania es el quinto productor de granos básicos del mundo. Solo para dimensionar el efecto que la geopolítica tiene en la economía y el comercio mundial, debemos estar conscientes de que las economías de ambos países desaparecieron del mercado mundial de forma repentina debido a la guerra. El efecto directo es el incremento en los precios no solo del petróleo y los granos básicos, sino además en la inflación internacional.

Debido a que el control del sistema financiero internacional, el desarrollo tecnológico, el poder económico y militar. siguen estando localizados en Estados Unidos y Occidente en general. Rusia y China han buscado y siguen buscando amenazar ese control de los países occidentales. Veamos algunos acciones y hechos con relación a estos esfuerzos por parte de Rusia y China y el control occidental.

Debido a las sanciones que Europa le ha impuesto, Rusia firmó un contrato de 30 años para suministrar gas a China a través de un nuevo gasoducto de 4.000 km (2.500 millas) reforzando una alianza energética con Beijing en medio de los tensos lazos de Moscú con Occidente por Ucrania y otros temas. Los primeros flujos a través del oleoducto, que conectará la región del Lejano Oriente de Rusia con el noreste de China, comenzarán en dos o tres años.

Al otro lado del mundo, China observa con gran atención lo que sucede con las sanciones y la reacción que Estados Unidos y la Unión Europea han tenido ante la invasión rusa a Ucrania. Los chinos están sorprendidos por la reacción tan rápida y coordinada de los países occidentales al imponer sanciones comerciales y financieras, junto a una importante ayuda militar suministrada a Ucrania. El gran interés de China en la guerra de Ucrania se debe al reclamo territorial que viene haciendo desde hace bastante tiempo sobre la isla de Taiwán, la cual considera parte integral de la República Popular China. Ya China ha entendido que si le fuesen impuestas las mismas sanciones comerciales y financieras que le han sido aplicadas a Rusia, le harían un daño mucho mayor, debido a la muy diferente naturaleza de la economía china. A pesar de que el rublo ruso se ha devaluado un 40% con relación al dólar, del retiro de Rusia de casi todas las empresas multinacionales importantes y de la escasez de muchos productos debido a las sanciones, Rusia puede subsistir al menos por el futuro previsible, Esto es así debido a Rusia es una economía basada en la producción de commodities de primera necesidad como son los granos básicos, el petróleo y el gas natural. Este no es el caso de China que, al menos hasta ahora, es la fábrica del mundo y depende de sus exportaciones precisamente a los países occidentales. China depende de la importación de materias primas para abastecer su gigantesco aparato industrial, además de que necesita importar grandes cantidades de alimentos del resto del mundo. Es así como China debe pensarlo muy bien antes de emprender cualquier acción militar o invasión del territorio de Taiwán.

Probablemente los lectores habrán oído hablar de la Ruta de la Seda, la antigua ruta comercial que una vez corrió entre China y Occidente durante los días del Imperio Romano. Así es como la seda oriental llegó por primera vez a Europa. Ahora China intenta implementar la versión moderna de la Ruta de la Seda. En el 2013 el presidente Xi Jinping, anunció un nuevo corredor comercial doble con el objetivo de reabrir canales entre China y sus vecinos en el oeste: principalmente Asia Central, Medio Oriente y Europa. La iniciativa abarcará rutas terrestres y marítimas para mejorar las relaciones comerciales en la región, a través de fuertes inversiones en infraestructura. Beijing ha revelado que el proyecto requeriría de una inversión de $8 billones en infraestructura en 68 países, representado un tercio del PIB mundial, según McKinsey la renombrada firma consultora.

A pesar de todos estos esfuerzos por parte de Rusia y China, la realidad es que Estados Unidos sigue siendo la gran potencia militar y el policía del mundo con su enorme flota naval, equipada con la más moderna tecnología, la cual patrulla los mares sin una verdadera competencia: la segunda flota en el Atlántico Norte, la tercera flota en el Pacifico, la cuarta flota en América del Sur, la quinta flota en el Golfo Pérsico, la sexta flota en el Europa y la séptima flota en el Golfo de Bengala.

Además, Estados Unidos mantiene cerca de 1.3 millones de soldados y personal militar en los 5 continentes. Ningún otro país en el mundo tiene esta presencia militar global, lo cual permite una acción rápida en caso de algún evento que así lo requiera.

Estados Unidos es por mucho la primera potencia militar en el mundo con un presupuesto de defensa 3 veces mayor que China, su más inmediato seguidor en este tema.

A pesar de todos sus detractores (incluyendo a Putin que ha declarado, sin ningún sustento fáctico, el fin del mundo unipolar liderado por Estados Unidos), Estados Unidos continúa siendo la primera potencia militar y económica en el mundo. Esta afirmación se basa en 3 hechos muy concretos:

  1. La ya descrita hegemonía militar que Estados Unidos ejerce en el mundo
  2. La economía de los Estados Unidos continúa siendo por mucho la más grande del mundo

3.De las 20 marcas más valiosas e importantes del mundo, 13 son propiedad de empresas

Los artículos de opinión aquí publicados no reflejan necesariamente la posición editorial de EL MUNDO. Cualquier persona interesada en publicar un artículo de opinión en este medio puede hacerlo, enviando el texto con nombre completo, foto en PDF de la cédula de identidad por ambos lados y número de teléfono al correo redaccion@elmundo.cr, o elmundocr@gmail.com.

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