¿Dónde está el negocio?, ¿quién gana y quién pierde con el cierre de fronteras a la importación de alimentos? En este caso, el premio proteccionista lo ganó el aguacate.
Los argumentos erguidos son tecnicismos del Servicio Fitosanitario que sin mayores evidencias científicas o de brotes de riesgo, prohíbe la entrada del producto sin alertas sanitarias. Esta política solo le responde a ciertos sectores encantados con las teorías de izquierda que se abrazan al lema de “soberanía alimentaria”.
Frase poderosa en comunicación, “soberanía alimentaria”, pero las autoridades deben ser transparentes e informar. No hay escasez en este momento, porque estamos en cosecha, ¿pero qué va a pasar cuando se acabe?
Ningún país desarrollado, consume solo lo que produce. En Europa toman café y comen piña del trópico, al igual como los costarricenses no sembramos trigo y comemos pan y macarrones.
Todo país consume lo que su clima permite, aquí es donde tratados comerciales de intercambio permiten el acceso a otros mercados con precios accesibles para importar aquello que nosotros como país no producimos.
El 80% del aguacate es importando. Habrá escasez, y por juego de mercado, los precios van a subir, los de mayores recursos, tendrán acceso al producto, los más pobres, solo comerán ideología.