
Esta carta no habla sobre una organización.
Esta carta habla sobre una niña pequeña.
Sobre una niña pequeña que fue vendida.
Por su padre.
A muchos hombres.
Durante muchos años.
Costa Rica está vendiendo a sus niños y niñas.
Si uno de ellos se vende,
todos ellos están siendo vendidos.
Y a nadie parece importarle.
Martin Luther King dijo una vez, “Una injusticia en cualquier lugar es una amenaza para la justicia en todas partes”.
Así que es cierto… si se vende a una, se está vendiendo a todas.
Recientemente, estuve sentada en mi oficina en San José con una adolescente en mis brazos que no paraba de llorar. Durante una hora, estuvo reviviendo la primera vez que su padre la violó. Tenía 3 años. Tras ese momento y durante los siguientes 10 años, ese mismo padre la llevó a campos cercanos para venderla a muchos otros hombres. Él vivía de los beneficios que esto le generaba.
Si se vende a una, se está vendiendo a todas.
Porque el agresor de esta pequeña niña, su tratante, su violador, su abusador, su padre… está libre.
Nadie está haciendo nada para proporcionarle Justicia.
Si una se vende, se está vendiendo a todas.
Si un tratante está caminando libre, todos ellos están caminando libres.
Dos días después de sostener a esta niña en mis brazos, recibí una carta del organismo de respuesta de Costa Rica al problema de trata de personas dentro de sus fronteras, la Coalición Nacional Contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas (CONATT). Me escribieron para decirme que, por segunda vez, su Junta había votado negativamente a incluir nuestra organización sin ánimo de lucro, Asociación Rostro de la Justicia, como miembro observador.
Mi corazón se cayó al suelo. Fue hecho trizas una vez más, desgarrado por la injusticia.
No fue por el rechazo a nuestra organización o por la falta de reconocimiento de nuestro trabajo. Tampoco fue porque por el hecho de que existimos solamente para ayudar, defender y atender a víctimas de este delito horrible. No. No fue porque mi equipo trabaje incansablemente día y noche cuidando de estas pequeñas vidas que fueron quebrantadas, destrozadas.
No. No tiene que ver conmigo misma, con la organización que opero o con mi valiente equipo, que da todo de sí mismo a diario para servir a estas adolescentes víctimas.
Fue porque… una vez más, mi esperanza de ayudar a llevar Justicia a las vidas de estas preciosas almas por parte de su propio país volvió a ser ignorada y rechazada.
Fue porque el sufrimiento de estas niñas sigue sin ser escuchado, ni defendido, ni justificado, ni correspondido.
Fue porque, una vez más, quienes tienen el poder para ejercer justicia en las vidas maltratadas de hijos e hijas costarricenses eligieron… no hacer nada.
Es porque las mamás, papás y otros tratantes van a seguir libres mientras sus hijos e hijas continúan agonizando, sin ser escuchados, en albergues institucionales.
En Rostro de Justicia entendemos la Justicia como el acto de corregir los errores, lo que está mal, y somos un simple grupo de personas apasionadas por llevar esta Justicia a la vida de niñas que han sido tratadas y explotadas sexualmente. Nuestro trabajo va a continuar con o sin CONATT. Continuaremos cuidando de estas niñas, buscando nuevas formas creativas de ayudar a reconstruir y restaurar sus vidas. Como organización, no necesitamos la aprobación de estas coaliciones, nuestro trabajo no se basa en la existencia de la organización. Es ésta la que existe porque la injusticia reina en la vida de los niños y niñas costarricenses. Se trata de los niños.
Sin embargo, qué tragedia es que la única agencia nacional que existe por ley para ayudar a las víctimas de estos delitos no nos ayude a ayudarlas, porque estos no son cualquier niño o niña, son hijos e hijas de este gran país y están siendo ignorados y desatendidos por él. Así que, cuando la Coalición Nacional Contra el Tráfico Ilícito de Migrantes y la Trata de Personas rechaza nuestra petición de membresía, no está rechazando a nuestra organización, sino a los niños y niñas que son víctimas de estos delitos y a la esperanza que tenemos de traer justicia a sus vidas.
Si un tratante está caminando libre,
todos ellos están caminando libres
A diferencia de muchos países a lo largo del mundo, Costa Rica es una fuerte plataforma para luchar contra la realidad de la trata de personas y la explotación sexual de sus niños y niñas. Tiene los recursos financieros, el talento humano, el ambiente político y la estructura legal para eliminar estas atrocidades dentro de sus fronteras.
Entonces, ¿por qué hay casos de explotación y tarta de personas esperando inactivos en los escritorios de la Fiscalía? ¿Por qué la corte manifiesta ver muy pocos casos de explotación sexual o trata de personas con este fin? ¿Por qué las y los perpetradores están sentados en sus casas, libres para abusar de nuevo, y no en prisión? ¿Por qué hay niños y niñas que están siendo sacados de sus casas, donde papás y mamás están vendiendo a sus propios hijos y ninguna persona es arrestada?
La explotación sexual comercial y la trata de personas menores de edad sigue siendo epidémica en Costa Rica. A lo largo de este bello país, en cada comunidad, chicas y chicos están siendo vendidos. Muchas, por sus propias madres y padres; algunas, por auto-proclamados “novios”; y otras, por vecinos tratantes que ganan dinero de extranjeros que buscan sexo con personas menores de edad. Una gran parte de ellas, vendidas por redes organizadas de trata y por mafias.
¿Por qué?
Llegué a Costa Rica hace casi diez años. En ese momento, el entorno político estaba empezando a darse cuenta de la grave realidad de la trata de personas y la explotación sexual dentro de sus fronteras. En 2012, la entonce directora general de la Dirección General de Migración y Exranjería, dijo, “Estamos sólo empezando a abrir el telón de cómo se ve la trata y la explotación en nuestro país”.
Cuando empecé a evaluar el clima en cuanto a este tema, inmediatamente me di cuenta de que tenía que encontrar cuál era la mayor necesidad que tenía este país al respecto y cubrirla. Eso es exactamente lo que hemos hecho.
En 2013 tuve una reunión con la Secretaria Técnica de CONATT, y otros miembros de ese equipo, durante una grabación en vídeo, le pregunté cuál era la mayor necesidad que tenía este país en relación con el tema, su respuesta inmediata fue “un lugar para las víctimas”.
Ahora, años después, Rostro de Justicia tiene el único albergue específico para chicas que han sido explotadas sexualmente o tratadas, llamado Albergue Casa Libertad. Ninguna otra ONG en el país existe solamente para dar atención a personas menores de edad víctimas de estos delitos.
Aun así, hemos sido rechazados dos veces por la única coalición nacional contra la trata, una agencia nacional del gobierno creada para confrontar el problema de la trata de personas en este país y cuyo fondo FONATT sobrepasa los 2.500 millones de colones de superávit.
Hay algo que va realmente mal cuando una coalición nacional rechaza aceptar una ONG que trabaja sólo con víctimas de estos delitos… y más específicamente con niñas víctimas de estos delitos. Este es el objetivo para el que Rostro de Justicia sirve a Costa Rica.
CONATT fue designada por ley para que las agencias gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, como la nuestra, trabajen juntas y colaborasen en la atención de estas víctimas.
¿Por qué no nos están ayudando a investigar cada uno de los 27 casos que han entrado por nuestras puertas en los últimos dos años? PANI continúa fortaleciendo a sus Oficinas Locales sobre cómo identificar estas víctimas y nos envían a adolescentes, pero por cada una de ellas hay muchas más que no son identificadas en el país.
Si una se vende, se está vendiendo a todas.
Nuestra lucha para rescatar a chicas y chicos de este flagelo no ha hecho más que empezar. Las agencias gubernamentales y no gubernamentales deben trabajar juntas. Debemos reconocernos, aprovechar de nuestras fortalezas y reforzarnos en nuestras debilidades. Esto no es una competencia entre nosotras.
Debemos olvidarnos de nosotras mismos para centrarnos en las víctimas y sus necesidades. Rostro de Justicia tiene un papel crucial. CONATT tiene el suyo propio. Todas las otras ONGs tienen su rol en esta lucha. El OIJ, las Cortes, el PANI y todas las demás agencias gubernamentales que trabajan con las víctimas deben trabajar juntas, creando un sistema unido y bien informado para combatir y luchar por estos niños y niñas.
Hagamos de Costa Rica un lugar donde la injusticia no reine, donde ninguna víctima sea ignorada, donde ningún caso quede sin ser juzgado, donde ningún o ninguna tratante camine libre.
Así que mañana, cuando de nuevo sostenga a otra niña pequeña cuya madre la vendió a incontables hombres y que cruzó la frontera de Panamá hacia Costa Rica para poder hacer lo mismo aquí, trabajaré para alcanzar la Justicia que esta niña merece con o sin CONATT. Y me uniré a Martin Luther King en su visión de la justicia. Y trabajaré para no dejar que una niña sea vendida jamás… para que la injusticia no exista en ningún lugar.
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