
Recientemente se da una manifestación en San José; donde, analizando a profundidad, se puede encontrar el odio viseral que mueve esta actividad. Una manifestación que, en principio se puede percibir que persigue una causa noble y justa, se termina tornando en una manifestación de odio.
Se puede observar como una persona usuaria de Facebook, con un perfil bajo el nombre de Adriana Brizuela publica video con la descripción de “¿Quiénes pasaron a vinear ésta “manifestación” la noche de ayer en San José? Yo pasé a curiosear y luego sólo ví muchas boobs al viento” donde se puede observar un grupo de mujeres frente a la Catedral Metropolitana que se desnudan al unísono con una retahíla recitada de fondo. Al día siguiente, la señora presidente de CEFEMINA, Ana Calcedo, argumenta que el discurso político en el que se ampara dicha protesta es “se le esta diciendo al patriarcado: te quito el poder de desnudarme, me desnudo yo” y aquí está lo absurdo de la situación, pues si existe un interés por parte del “patriarcado” es que la mujer muestre sus senos, indistintamente del medio por el que se haga; tan absurdo como pensar que “se le está diciendo al asaltante: te quito el poder de robarme, pues antes de eso te regalo mis pertenencias” sabiendo que el interés del asaltante es obtener sus pertenencias sin importar como, ya sea que se las quite (robe) o que usted se las regale, es un absurdo en el que se cae pero necesario de aclarar.
Además de esto, antes de hacer los desnudos topless frente a la Catedral Metropolitana, estas personas se dedicaron a delinquir, haciendo graffitis en la Curia Metropolitana, la Casa Arzobispal y en la Librería Católica Fides, violentando la propiedad privada y ajena, donde claramente se pueden leer los mensajes que incitan al odio. ¿No llegará el momento en el que a estas feministas se les llamará por lo que realmente son? Hembristas.
Probablemente al leer el título de esta nota, se le haya venido a la mente la marcha del 3 de diciembre, ya sea porque realmente piensa que esa fue una marcha de odio o porque a la marcha le endilgaron ese nombre y ahora lo tiene interiorizado relacionando casi de manera inmediata la “marcha del odio” con la marcha del 3 de diciembre.
Pero sinceramente, de una marcha en la que nadie salió agredido, de la que nadie cometió un delito haciendo desnudos o violentando la propiedad privada, de una marcha en la que la avenida y el paseo colón terminaron con menos basura de la que empezaron, de una marcha en la que un chico llevaba un cartel con la bandera LGBT y no recibió ni un solo insulto o agresión y más bien recibió hasta un abrazo, ¿cómo se puede decir que es una marcha de odio? Es realmente preocupante y alarmante, pues, en realidad se está desviando el ojo de donde tiene que estar.
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